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Buscamos una alternativa posextractivista y ecofeminista para el desarrollo 


Las mujeres de las comunidades de Somkhele y Fuleni en KwalaZulu-Natal, Sudáfrica, han tomado el asunto en sus manos. Como principales cuidadoras y creadoras de la subsistencia, las mujeres han sido las más afectadas por la crisis hídrica, que es el resultado de una combinación de sequías y de la intensa explotación de carbón en las cercanías de sus hogares. 

Mujeres en Somkhele llenan barriles de agua desde un barril municipal que provee a las comunidades de manera no regular. Esta es la principal fuente de agua para decenas de miles de residentes rurales que viven en condiciones de sequía.

«Lo primero que nos molestó de la mina es donde está construida, donde extraen el carbón y donde instalaron las oficinas. Ese era el lugar donde vivíamos. Allí es donde cultivábamos y de donde extraíamos el agua. Llegaron y bloquearon nuestros ríos, de modo que ahora no podemos recolectar agua. Ahora mismo no tenemos agua en ningún lado, al agua la compramos».

– Smangele Nkosi from Somkhele, en «No Good Comes from the Mine» [Nada bueno sale de la mina], un documental de WoMin.

Gracias al compromiso y el apoyo de WoMin, una alianza africana sobre género y actividades extractivas, las mujeres de estas dos comunidades vienen reforzando de manera colectiva sus procesos de organización y resistencia contra la explotación de carbón, en especial contra la mina Tendele. 

Según WoMin, estos procesos de organización local de mujeres campesinas y de la clase trabajadora de la comunidad deberían estar en la agenda del 61º período de sesiones de la Comisión Jurídica y Social de las Mujeres, que se está celebrando actualmente en la Sede de las Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York. Es imperativo «analizar cómo debería ser el empoderamiento de las mujeres en un mundo laboral cambiante», así como contar con una evaluación más clara y crítica de los contextos actuales, a fin de fortalecer la influencia del trabajo de nuestros movimientos.

Impacto de género 

«Las repercusiones del extractivismo sobre los cuerpos, la sexualidad y la autonomía de las mujeres no se pueden subestimar [...] Las industrias extractivas tienen un enorme impacto en la tierra y el agua, que son los recursos comunitarios que las mujeres emplean para sostener la subsistencia de sus familias y comunidades».

WoMin explica que «debido a la desigualdad y las divisiones del trabajo según el género», las mujeres asumen el rol de la reproducción social (trabajo no remunerado) en las comunidades de la clase trabajadora y entre las mujeres campesinas africana. Es por esto que sobre ellas recae, en gran medida, el impacto de las industrias extractivas. 

La alianza también subraya que los análisis de las políticas regionales han omitido el impacto de género de las industrias extractivas, sobre todo el vínculo entre minería, extractivismo y violencia contra las mujeres. 

Movilización de mujeres reclamando justicia climática (Diciembre de 2016)

La violencia se manifiesta de distintas maneras, por ejemplo, en los conflictos, cuando las corporaciones y los Estados emplean la táctica «divide y vencerás» para forzar las decisiones de la comunidad en favor de la actividad extractiva. La expropiación de las tierras obliga a las comunidades a dejarlas para dar lugar a los intereses extractivos, comunidades que luego quedan con escasos recursos para sostenerse y procurar su subsistencia. Esto significa que es necesario contar con alternativas de desarrollo que aborden los altos niveles de violencia interpersonal contra las mujeres en la familia y la comunidad, y establecer el vínculo entre la violencia estatal y la que auspician las corporaciones ejercida en las zonas donde operan las industrias extractivas. Otro efecto grave de la industrialización basada en los minerales es el cambio climático, que causa sequías y escasez de agua, también con efectos adversos en la producción agrícola. A la vez, debido a las divisiones de género del mundo del trabajo y el rol reproductivo de las mujeres, estas experimentan una carga desproporcionada de los impactos adversos. 

«A menudo, desde la perspectiva de las mujeres y la de las comunidades, parece que los costos de la extracción minera y petrolera superan los beneficios, beneficios que disfrutan sobre todo la élite local y gobernante, las empresas y los inversores».

Los cambiantes contextos globales políticos y económicos, incluidas la impunidad de las corporaciones y su captura del Estado, requieren con urgencia un proceso de organización local y de construcción entre movimientos más sólidos y mejor alineados.  

Importante y urgente. Las mujeres deben encabezar y definir el cambio y las alternativas

El trabajo de WoMin resulta de extrema importancia y urgencia en el contexto mundial actual. La alianza no solo se dedica a exponer los efectos adversos de la minería sobre las mujeres, sino que además trabaja para aportar alternativas de desarrollo ecofeministas y posextractivistas. 

«El paradigma de desarrollo actual no está pensado para tomar en cuenta la voz de las mujeres, mucho menos la de las comunidades más directamente afectadas por la industrialización basada en los minerales y otras actividades extractivas (incluidas las empresas agrícolas)». 

Las mujeres que se organizan en el ámbito local y que integran movimientos de base «deben encabezar y definir el cambio y las alternativas». Un componente de extrema importancia del trabajo de WoMin es la labor con organizaciones, comunidades y movimientos nacionales y locales en los países, incluidos Sudáfrica, Kenia, Zimbabue, Uganda, la República Democrática del Congo y Nigeria. Aunque las comunidades de esos países se enfrentan a diversas formas de industria extractiva, «cada una cuenta una historia similar sobre la impunidad corporativa y la connivencia estatal que vulnera constantemente los derechos a la vida y la subsistencia de las comunidades y las mujeres».

Resistencia y resiliencia

Encuentro «Mujeres y carbón» realizado en enero de 2015 por WoMins, el cartel lee: 'Las mujeres se mantienen firmes contra el gran carbón'

Con el fin de llevar adelante procesos locales de organización resilientes y efectivos, crear estrategias para el «ahora» y fortalecer el análisis para aportar información a la transición a largo plazo hacia una sociedad posextractivista, WoMin trabaja arduamente para crear campañas y proyectos nacionales y regionales. 

Los folletos (en inglés) Women Building Power [Mujeres y construcción de poder] ofrecen soluciones prácticas para los problemas energéticos que afectan a las comunidades, para que puedan sostenerse a sí mismas y a la vez organizarse en pos de cambios más generales, incluida la justicia climática. Su séptimo folleto de tipo práctico ‘todo en uno’ contiene investigaciones, información y herramientas. 

Es además un precursor de la próxima campaña regional africana liderada por mujeres sobre energía, combustibles fósiles y justicia climática. «La campaña busca construir un movimiento de mujeres que genere cambios profundos en la forma de producir y distribuir la energía en nuestros países y en África en general».

Para mostrar la poderosa resistencia de las mujeres de Somkhele y Fuleni y de las mujeres de las comunidades de Uganda –y potencialmente de Níger o la República Democrática del Congo–, WoMin está trabajando en el documental (en inglés) No Good Comes from the Mine [Nada bueno sale de la mina], una pieza panafricana basada en testimonios de la gente. 

«Cuanta la historia de mujeres cuyas vidas se ven perjudicadas por la minería y otras formas extractivas. Habla también de su lucha por proteger y reclamar por sus tierras, su subsistencia, sus cuerpos y sus vidas. El documental muestra sus realidades cotidianas y cómo se están movilizando para resistir y protestar contra las injusticias».

El trabajo de WoMin es parte de un proyecto formidable de cambio materializado en una alternativa ecofeminista para el desarrollo, donde las mujeres ocupen un lugar central, donde ellas definan «cómo debería ser la justicia económica para ellas y sus comunidades». 

El perfil de esta organización afiliada se publicó en conexión con el 61º período de sesiones de la Comisión Jurídica y Social de las Mujeres (CSW61) y su tema prioritario para este año «El empoderamiento económico de las mujeres en el cambiante mundo del trabajo».

 El tráiler del documental de WoMin (en inglés):

 

 

Source
WoMin

La tierra: Un bien común para el desarrollo económico

La tierra: Un bien común para el desarrollo económico

«La tierra es un activo que debe ser tratado y administrado cuidadosamente para el beneficio de las generaciones actuales y futuras». – WATED

En la aldea de Kola, distrito de Kisarawe, en el este de Tanzania, Women’s Action Towards Economic Development (WATED, La Acción de las Mujeres hacia el Desarrollo Económico) logró asegurar 15 acres de tierra en 2014. Esta porción de tierra albergar y alimentar a muchas semillas en crecimiento; puede proporcionar trabajo, sustento, sostenibilidad y conocimiento. La organización prevé este crecimiento en forma de un centro de capacitación enfocado específicamente en los temas de «empoderamiento económico de las mujeres y, en este sentido, la tierra constituye uno de esos temas».

«Nuestro enfoque se centra en la tierra, porque los resultados obtenidos al monitorear los derechos a la tierra de las mujeres en Ulanga y Kisarawe pusieron al descubierto que las mujeres dependen de la tierra para sostener a sus familias, pero lamentablemente muchas de ellas no conocen sus derechos ni como facilitarlos».

Mujeres rurales, mesas redondas y embajadorxs de la tierra

Equipo de embajadorxs

Durante los últimos años, desde su creación a finales de 2013, WATED ha estado trabajando de cerca con mujeres en las zonas rurales, así como con el gobierno local en cuestiones relacionadas con los derechos a la tierra y la justicia económica. Las mujeres rurales son un grupo focal para la organización, ya que la mayoría de ellas «residen en comunidades rurales y éstas son las zonas que han sido asignadas al sector de desarrollo». Este sector incluye áreas como la agricultura y la minería, por ejemplo, siendo la minería una de las industrias más predominantes en Tanzania con nueve minas principales.

WATED ha creado un programa de capacitación sobre «los derechos a la tierra para las mujeres rurales», desarrollado para dar voz y apoyar a las mujeres para garantizar sus derechos a ser dueñas de su propia tierra y mejorar su capacidad en temas relacionados a los derechos a la tierra. Con el programa, la organización también tiene como objetivo iniciar una asociación de trabajo con el gobierno, así como con otras contrapartes legales e interesadas, para asegurar que cuestiones pertinentes a las mujeres sean incluidas en la agenda. Es importante que «las mujeres ayuden a otras mujeres a ejercer el derecho a heredar la tierra que les pertenece y que la puedan usar para el desarrollo económico de sus propias familias». Parte de la capacitación incluye que las mujeres aprendan sobre la protección legal contra las prácticas culturales y de inversión que socavan sus derechos a la propiedad de la tierra. 

«Dada la naturaleza de la tierra africana, donde muchxs tienen una conexión ancestral, es importante tener en cuenta los intereses de quienes tienen sus viviendas en las zonas de desarrollo identificadas/asignadas».

Muchas de las zonas de desarrollo identificadas se han utilizado tradicionalmente para las prácticas agrícolas, y debido a que parte de la inversión es en industrias extractivas (IE), es crucial que las comunidades, y las mujeres en particular, participen y estén equitativamente incluidas en todos los procesos de toma de decisiones. «Vemos que las IE están directamente vinculadas a los derechos sobre la tierra, por lo tanto cuestiones de consentimiento y compensación justa deben ser consideradas de una manera equitativa como lo dicta la Ley de Tierras».

Para tener en cuenta los intereses y necesidades de las mujeres, WATED organizó mesas redondas para discutir sobre las industrias extractivas (IE) y los derechos de las mujeres sobre la tierra. Lxs participantes incluyeron mujeres abogadas y otrxs profesionales quienes discutieron el impacto de las IE, tanto en términos de oportunidades como de desafíos. También tuvieron como objetivo identificar cuestiones relacionadas con las inversiones y las IE, y cómo las mujeres pueden participar de manera integral y económicamente, tanto como inversionistas como proveedoras de servicios. Además, el grupo de la mesa redonda examinó los impactos potenciales de la inversión de las IE y los efectos sobre los recursos hídricos y el cambio climático.

Hasta ahora, los proyectos de WATED han capacitado a 400 mujeres y hay un equipo de 20 embajadorxs que se enfoca en «empoderar a las mujeres y a la comunidad para asegurar que la tierra le de igual valor económico tanto a las mujeres como a los hombres». Examinan las actividades agrícolas que están empezando y prestan atención a los acuerdos de inversión, teniendo en cuenta en particular las necesidades económicas de las mujeres y asegurándose de que sus perspectivas formen parte de las discusiones y decisiones futuras.

Barreras

Además de construir historias de éxito, como parte del trabajo de WATED también existen ciertas barreras que obstaculizan la sostenibilidad de su proyecto de derechos sobre la tierra. Uno de los desafíos es la falta de información al público y a las comunidades en cuanto a la toma de decisiones, especialmente en lo concerniente a las IE y la inversión.

«La mayoría de los acuerdos no son transparentes y lxs ciudadanxs no están realmente involucradxs en la discusión, ni mucho menos en los procesos de toma de decisiones. Las instituciones establecidas ceden (según las leyes existentes) ante las corporaciones para que estas obtengan una licencia y, a veces, exenciones (de impuestos)».

Si las personas afectadas no están incluidas en las negociaciones será difícil discutir y negociar los términos de manera conjunta. Un ejemplo son los disturbios de Mtwara de 2013, «causados por la falta de transparencia y entendimiento entre el gobierno y el público».

Otro desafío son las prácticas culturales y tradicionales en varias localidades. Esto se debe al hecho de que Tanzania tiene más de 120 tribus, cada una con un cierto conjunto de normas tradicionales. Estas prácticas afectan el acceso al conocimiento y la comprensión jurídica sobre los derechos a la tierra, particularmente para las mujeres; así como su acceso al sistema de justicia.

WATED también ha expresado que, además de los efectos ambientales y climáticos, el financiamiento y la sostenibilidad en términos de la asignación presupuestaria relacionada con los derechos de las mujeres a nivel del gobierno local dificultan la realización de los proyectos. Específicamente, con respecto a la tierra de 15 acres en la aldea de Kola «a pesar de la preparación y los ensayos para iniciar las actividades agrícolas, el no disponer de agua dificulta nuestras metas y reduce la confianza de las mujeres y lxs voluntarixs». Una solución práctica sería perforar para instalar una bomba de agua que permita el flujo y la disponibilidad de agua. «Al tener agua las mujeres podrán cultivar verduras y frutas durante todo el año». Este año, WATED espera recaudar fondos para cavar un pozo, instalar una bomba de agua y comenzar a cultivar.

«La tierra es fuente de vida, y el fin de la vida si no se utiliza adecuadamente».​

 


Este perfil de afiliada se ha publicado en relación con la próxima 61ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de las Mujeres (CSW, por sus siglas en inglés) y el tema principal de este año, «el empoderamiento económico de las mujeres en el cambiante mundo del trabajo».
Source
AWID