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Berta Cáceres: Una semilla que se ha multiplicado en las luchas rebeldes

Gabby De Cicco

Verónica Vidal Degiorgis*

El 3 de marzo se cumplirá un año del asesinato de la defensora de derechos humanos hondureña Berta Cáceres.

Para celebrarla, recordarla y reflexionar sobre lo que significó y aún significa Berta en la vida y activismo de otras compañeras, AWID le preguntó a varias de ellas: ¿Qué legado dejó, para tu activismo y compromiso con la justicia social, la lucha de Berta por los derechos de las mujeres y la defensa del territorio?


Berta Cáceres Flores fue una feminista hondureña y defensora de derechos humanos, quien dedicó su vida a defender el río Gualcarque, en Honduras, de ser destruido por los megaproyectos hidroeléctricos de corporaciones como DESA.

A pesar de ser perseguida, amenazada y criminalizada, Berta estaba decidida a continuar su trabajo a través de la organización que fundó, el COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras).

El 3 de marzo de 2016 el mundo se despertó a la devastadora noticia de que Berta Cáceres había sido asesinada en su casa de La Esperanza, Honduras. La comunidad de derechos humanos y de otros movimientos de todo el mundo se indignaron y entristecieron por su muerte.

A un año de su fallecimiento, el asesinato de Berta sigue siendo un hecho poco claro que continúa impune

La presión internacional sobre el gobierno hondureño resultó en una investigación.

Ocho personas han sido arrestadas hasta el momento, vinculadas al asesinato de Berta, incluyendo dos empleados de Desarrollos Energéticos SA (DESA, la empresa que tiene el proyecto hidroeléctrico en el Río Gualcarque) y oficiales militares activos y retirados.

Según la familia de Berta y organizaciones de la sociedad civil, se evidencian serias incongruencias que debilitan el caso, desde falsas acusaciones hasta el robo del expediente completo del caso. Una investigación en profundidad realizada por Global Witness sugiere lazos entre poderosos intereses políticos, corporativos y militares de alto nivel, que van mucho más allá de las personas arrestadas. La familia sigue pidiendo al gobierno que permita y facilite una investigación con expertos internacionales independientes.

Tras el asesinato de Berta, la violencia contra defensoras y defensores de derechos humanos ha llegado a niveles escalofriantes en Honduras

Dos integrantes más de COPINH, Nelson García y Lesbia Janeth Urquía, fueron asesinadxs, en marzo y julio de 2016 respectivamente. Las amenazas y riesgos a la seguridad personal de activistas defensoras de la tierra y el territorio en Honduras forman parte de la realidad cotidiana. La comunidad internacional se ha movilizado y exige sistemáticamente la justicia y el fin de la impunidad. Sin embargo, el gobierno de Honduras no ha actuado en consecuencia ni ha proporcionado un entorno propicio para lxs defensorxs de derechos humanos en el país.

Berta es una de las muchas mujeres valientes de América Latina, África y Asia que fueron entrevistadas para la próxima publicación de la AWID y la WHRDIC, sobre Defensoras de Derechos Humanos que enfrentan a las industrias extractivas (prevista para mayo de 2017).

Sus palabras, sabiduría y pasión persisten en nuestro trabajo en curso.

Con este homenaje queremos honrar el legado de Berta y mantenerlo vivo a través de las voces de su familia y compañeras.

¡Berta no murió, se multiplicó!

¡Súmate entrando en acción!

La Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos de Honduras convoca a movilizarse a las embajadas de Honduras en todo el mundo y a un tuitazo global el 2 de marzo de 2017, para demandar #JusticiaParaBerta.


Bertha Zúñiga Cáceres

COPINH, Honduras

Hola, mi nombre es Bertha Zúñiga Cáceres, soy una de las hijas de Berta Cáceres y parte del COPINH.

Un saludo a todas las compañeras Defensoras de los territorios y de los cuerpos y un saludo a sus luchas en cualquier parte del mundo, de sus territorios, especialmente a las compañeras latinoamericanas.

A las puertas del primer aniversario del asesinato de mi madre, nuestra compañera de lucha, Berta Cáceres, queremos denominarlo como su siembra, porque ella es una semilla que se ha multiplicado en las luchas rebeldes y dignas de las mujeres indígenas, de las mujeres y hombres que desde sus territorios defienden sus derechos.

Quiero aprovechar para traer la memoria de mi madre, sus enseñanzas, de ese legado que me ha heredado, en mi lucha, en mi trabajo, en el día a día, que no tiene que ver con conocimientos o puras experiencias acumuladas, sino más que todo con principios que ella me deja, que tiene que ver con asumir una lucha integral. De esos principios que nosotros siempre denominamos el antirracismo, el anti patriarcado, el anticolonialismo, el antiimperialismo.

Y yo creo que esos principios en lo concreto son un reto en el día a día, un gran reto a sumir en cualquier espacio, y creo que son la riqueza y el potencial de la lucha de mi madre, también tiene que ver con la solidaridad, con ejercer la solidaridad auténtica, profunda con las luchas de otros pueblos que al final son la misma lucha, la de todos y todas.

Yo creo que asumir estas luchas como nuestras, como propias y esa integralidad del pensamiento nos abre un camino muy amplio, y donde las luchas locales realmente se convierten en luchas universales, que son abrazadas desde cualquier parte del mundo.

Yo creo que siempre el tener conciencia de estos principios, no como algo que se nombre sino como algo que se ejerce constantemente, también nos plantea una gran dificultad en cualquier espacio y más en el contexto sumamente represivo que tenemos en nuestro país. También nos ha servido muchísimo durante todo este año para que no se pierda el sentido de la lucha de mi madre, una lucha que es colectiva, que es más allá de una figura, o de un ser individual con cualidades casi inalcanzables. No. Es una lucha asumida desde la colectividad, la sencillez, la humildad, el poder escuchar las realidades de todas las personas, de todos los territorios, sin querer que sólo nuestra lucha se cumpla o sea fructífera o triunfe, sino que siempre luchar de manera colectiva y saber que no habrá liberación ni un triunfo real hasta que no avancemos de manera integral en todo ese camino.

Entonces yo creo que ese es más que todo el legado que ella me ha dejado, que es muy grande. A veces es muy difícil de ejercerlo y de mantenerlo, pero que está muy claro y que es muy satisfactorio para todo nuestro trabajo.

También aprovechar a traer su memoria a casi un año, para exigir justicia.

Sabemos que gracias a su trabajo internacionalista muchos/as hemos asumido este compromiso con la justicia, con la verdad, con la garantía de no repetición en el asesinato de mi madre como propio. También aprovechamos para agradecer la profunda solidaridad de todos los gestos de rebeldía y llamar a que este primer aniversario se traduzca no solamente en palabras, sino que en acciones de denuncia, de movilización, y de seguir ejerciendo nuestro trabajo que a veces está lleno de dificultades como el que ella hizo, en hostigamiento, criminalización y persecución. Y también saludamos y alentamos su trabajo para darles fuerza, y para que sepan que nosotras vamos a seguir aquí de pie, luchando por las causas de todas.


Ana María Hernández Cárdenas

Responsable de la estrategia de  autocuidado de la Iniciativa Mesoamericana de Defensoras y de Casa La  Serena, espacio para cuidado y sanación de defensoras, México

Tu sonrisa abierta y franca ha sido el primer legado a mi vida, querida Berta.

Te conocí apenas como una ráfaga de luz en un Encuentro de Defensoras en Guatemala, donde narrabas las luchas persistentes de los pueblos lencas, de las mujeres indígenas para defender sus territorios, sus espíritus habitando el río Gualcarque, sagrado para las comunidades y para toda tu gente.

Nunca te vencieron a pesar de querer borrar la existencia como pueblos originarios. Tú lograste mostrar al mundo lo que la resistencia del pueblo hondureño hizo posible parando a las empresas depredadoras de lo humano, esas que buscan acabar con el planeta que habitamos.

Recojo tus enseñanzas de amor a los ríos, que como venas de nuestras tierras, alimentan y dan sentido a las luchas, nos guían los caminos. Dejaste claro que el neoliberalismo, el racismo y el patriarcado son males estructurales que hay que desterrar, que buscamos la paz, la justicia y el buen vivir. El eco de tu vida y de tu muerte injusta, forman parte de mi historia y de la de millones de mujeres que en el mundo te tenemos presente, aquí con nosotras, querida Berta.


Claudia Korol

Educadora popular y activista feminista, Pañuelos en  Rebeldía, Argentina

Caminando con Berta Cáceres, en distintos rincones del Abya Yala, aprendí la necesidad de que nuestro horizonte feminista pueda conjugar la lucha antipatriarcal con la lucha anticapitalista y anticolonial.

Su compromiso con el pueblo lenca, le permitió sentir y no sólo comprender, la potencialidad que existe en las luchas históricas de las mujeres indígenas contra el coloniaje y contra el capitalismo patriarcal, que continúa el genocidio y la destrucción de los territorios cuerpo y tierra.
Berta Cáceres con Claudia Korol

Aprendí también de Berta la necesidad de enfrentar de manera directa a los intereses de las transnacionales, tanto como a la violencia machista o a la dictadura. Si bien tenia una profundidad de análisis, que le permitía mirar más allá de las coyunturas, sabía que era necesario actuar para transformarlas. Y en un contexto de terror, con el que el poder en Honduras buscaba frenar la lucha de esos pueblos que resistían de mil modos a la dictadura y a los gobiernos que nacieron de ella con el padrinazgo de la OEA, su figura dura y tierna repetía y nos alentaba diciendo una y otra vez que ‘nos tienen miedo porque no tenemos miedo’.

Berta creía en el pueblo, en las revoluciones, en la fuerza de las mujeres. Era una mujer muy libre en sus decisiones personales. Amaba, gozaba de la vida, y eso no se lo perdonaron los machistas que andaban a su alrededor.

También era de una lealtad absoluta con las amigas y lxs compañerxs de lucha. Gozaba cuando podía en la naturaleza, entre los árboles, el río.

Compartía la espiritualidad del pueblo lenca, y se entrelazaba desde la misma con la espiritualidad del pueblo garífuna. Allí recuperaba fuerzas y energías para cada batalla.

Conoció del Río Gualcarque sus secretos, e hizo un compromiso de vida hundiendo las raíces en el territorio de Río Blanco, por el que luchó hasta el último de sus días, cuando la bala asesina del sicariato, mandado por la empresa DESA y por el gobierno hondureño, pretendieron arrancarla de este mundo.

Aprendí de Berta, ahora que no la tengo cada día al lado para compartir alegrías y desánimos, proyectos y sueños, que es posible seguir viviendo de muchos modos: en lxs hijxs, en lxs compas, en el Río Gualcarque, en el territorio pequeño donde están todavía intactas sus raíces, y en todxs quienes la amamos en el mundo.


Gilda Rivera

Centro de Derechos de Mujeres, Honduras

Conocía Berta Cáceres en la década de los noventa. No sabía mucho de ella ni de su lucha. Yo apenas regresaba al país.

Sin embargo, desde la primera vez que la vi, subida en una tarima, con un micrófono en la mano, me impresionó por su fuerza interna, la claridad de su discurso y sus mensajes políticos en defensa del pueblo lenca, fundamentalmente. En ese momento no la identifiqué como feminista, yo ya me consideraba feminista y pensé “sería excelente tener una compañera como ella en las filas feministas”

Meses después la volví a encontrar en una reunión como contrapartes de una organización noruega que apoyaba tanto el trabajo del COPINH como el del CDM….también estaba Miriam Miranda de OFRANEH (Organización Fraternal Negra Hondureña) y ahí entendí que ambas mujeres eran claves no sólo en la lucha por el respeto de los derechos de los pueblos indígenas y negro, sino también por los derechos de las mujeres y de toda la población hondureña y que Berta y Miriam habían logrado incorporar en su lucha una visión y compromiso global. Sin decirlo, ellas habían transitado hacia el feminismo y tenían la claridad política de los vínculos entre las distintas opresiones que vivimos  como mujeres, como indígenas, negras, pobres, etc.

De alguna forma la lucha de Berta me ha llevado a entender que la lucha de las mujeres en nuestra querida Honduras está muy vinculada a la luchas en los territorios; el legado de Berta y de tantas otras más me ha permitido vincular nuestras demandas como feministas, nuestras reivindicaciones como el derecho a vivir libre de todo tipo de violencias, los derechos sexuales y los derechos reproductivos, el derecho a la participación política y ciudadana con la defensa y la lucha que impulsan las mujeres en  los territorios, en la defensa de sus bienes comunes.

Berta es fuerza inspiradora para muchas y muchos luchadores y activistas sociales;  ayer pensaba en ella, y me costaba reconocer que ya no está con nosotras y con las luchas del pueblo hondureño. Y pensaba que los aportes de ella perdurarán y trascenderán los años y todo tipo de fronteras.


Carme Clavel Arcas

Regional Director of JASS Mesoamérica [JASS Central America], México

Supe de Berta antes de entrar a JASS por mis amigos y amigas de la solidaridad internacional , por mis colegas en el Fondo Centroamericano de Mujeres (FCAM), y la vi personalmente por primera vez en 2014 en un hotel en Managua, pensé «esa es la famosa luchadora Berta Cáceres», me encantó su tono de voz, su presencia, pero sobretodo sus ideas.

En junio 2015 nos volvimos a ver en Tegucigalpa en una de las luchas populares, donde su presencia nunca faltaba. En agosto de ese mismo año tuve la oportunidad de visitar la comunidad de Rio Blanco donde COPINH, con el liderazgo de Berta y la comunidad, han estado defendiendo el Río Gualcarque. Fuimos con mis colegas de JASS a reunirnos con las mujeres para conocer de sus luchas y fuimos al Río, nos bañamos en él, nos reímos y disfrutamos con las mujeres y sus hijas e hijos en las pozas del río, y entendí desde las historias contadas por las mujeres, y desde la piel, la lucha del COPINH y de Berta por conservar el Río y las tierras comunitarias.

Me reencontré con Berta en Managua, a finales de agosto 2015, no sabia que sería la última vez que nos veríamos. Fue en un intercambio con mujeres en defensa de la tierra y territorio y en contra de las mineras en Nicaragua. Su tono de voz nuevamente me atrapó pero fundamentalmente sus ideas, cómo explicaba claramente la interseccionalidad de las luchas contra el capitalismo, el racismo y el patriarcado; de la necesidad de las alianzas entre las distintas agendas de lucha y movimientos populares, del papel de las mujeres en esas luchas y de los retos especiales que enfrentamos por ser mujeres

Gracias Berta por tus ideas, tu compromiso, tus saberes, por el trabajo organizativo desarrollado, por tu familia, y como decíamos en tu despedida en marzo del 2016 en Intibucá: «Berta no murió, se multiplicó». Es verdad, sigues viva en tus hijas e hijo, en tus compañeras y compañeros de COPINH, y de otras organizaciones populares e indígenas hondureñas, en las mujeres del movimiento de mujeres, y feminista. Gracias Berta por darnos esa voz.

Seguimos exigiendo justicia por tu asesinato.

* GDC y VV agradecen a Inna Michaeli.
Category
Análisis
Source
AWID