La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas (CSW, por sus siglas en inglés) es un cuerpo intergubernamental y un instrumento político que debe pertenecer, globalmente, a los movimientos feministas y por la justicia de género. Como todos los marcos basados en los derechos, existe porque les feministas lucharon por él, y porque les aliades dentro de las instituciones escucharon y actuaron.
AWID ha decidido que nuestro equipo no participará de modo presencial en el 70.º período de sesiones de la CSW en Nueva York. Esta es la primera vez en muchos años que hemos tomado esta decisión, y no la tomamos a la ligera. Nuestra preocupación inmediata es la creciente violencia en las fronteras y los riesgos de seguridad que implica viajar y permanecer en los EE. UU., en particular, para nuestro personal y para nuestra membresía perteneciente a la Mayoría Global de todo el mundo, quienes no pueden participar en un evento que compromete sus vidas. Incluso la posibilidad de viajar es un privilegio, especialmente durante la crisis de financiamiento actual, cuando tantas organizaciones de todo el mundo se han visto forzadas a perder sus recursos humanos y financieros, críticos para su supervivencia.
Todavía más importante, los movimientos feministas han planteado desde hace años que el verdadero poder político que este proceso puede habilitar simplemente no está a la altura de las expectativas de los estándares y necesidades colectivas. Si bien en gran medida la interacción en línea sigue siendo pasiva, la presencia física tampoco cumple necesariamente la promesa de recuperar influencia real. Ejemplos recientes ―tales como las clarísimas recomendaciones elaboradas por African women and girls (Mujeres y niñas africanas) en el marco del proceso de revitalización de la CSW― ponen en evidencia la inmensa brecha entre las expectativas feministas y las ofertas institucionales.
Nuestra decisión de no asistir presencialmente este año explica claramente qué significa «rechazar el statu quo» para nosotres. La intención no es ni hacer boicot ni abondar el espacio ―aunque entendemos perfectamente a les feministas que han tomado esas decisiones. Realmente vemos la importancia de sostener la presencia, de celebrar cada victoria y de negarnos a ceder espacio a los actores antiderechos y a las agendas que menoscaban nuestros derechos y libertades (visita la Biblioteca de Recursos Derechos en Riesgo de AWID para consultar más información sobre estos actores y agendas). Sostenemos una profunda solidaridad con les feministas que estarán presentes en Nueva York, para mantener la defensa de la justicia de género. También es importante destacar que valoramos las relaciones de confianza genuinas y las colaboraciones construidas a través de los años con aliades dentro de las instituciones de la ONU, que trabajan duramente para mantener la integridad de la ONU en condiciones inestables y un clima político hostil.
Al mismo tiempo, elegimos organizarnos de modo diferente. La participación de AWID en la CSW70 se centra en los movimientos feministas como agentes del cambio, mientras contrarresta la inaccesibilidad de los espacios globales de elaboración de políticas con nuevas formas de conexión, movilización y aprendizaje político.
Nuestro Taller anual sobre la CSW para la membresía de AWID tendrá lugar el 19 de febrero. Se trata de un espacio para aprender de activistas feministas con experiencia sobre el funcionamiento de la CSW, cómo puedes participar y qué prioridades del colectivo feminista emergen en el tema prioritario de este año: acceso a la justicia.
En paralelo, la membresía de AWID podrá congregarse en los Nodos Globales de Gambia y Uganda: centros locales de reunión presencial completa e independientemente organizados por la misma membresía para discutir sus propias agendas y para conectarse al proceso formal de la CSW. Se trata de construir solidaridad feminista transnacional y de contrarrestar la inaccesibilidad característica de los procesos globales de elaboración de políticas con nuevas formas de conexión, movilización y organización de los movimientos.
Y, finalmente, continuamos creando espacios para la conversación feminista, la imaginación política y el diseño de estrategias. Estamos repensando, colectiva y profundamente, cómo relacionarnos con los Estados y cómo hacer activismo en este momento de fragilidad del multilateralismo al borde del colapso. Estos son tiempos para todes nosotres, a quienes nos importan los derechos y la justicia, sea que provengamos de los movimientos, las ONG, o las instituciones de la ONU, para ser valientes, para priorizar el cuidado y la seguridad de las comunidades marginadas y para desarrollar estrategias capaces de enfrentar los fascismos.
Sea la CSW, el Consejo de Derechos Humanos o la COP30, nuestra prioridad es asegurarnos de que estos espacios de incidencia multilaterales resulten útiles para los movimientos feministas: de modo accesible y efectivo. El balón está ahora en el campo de ONU Mujeres, así como del organismo de la ONU encargado del proceso de la CSW, que es responsable ante las mujeres, niñas y personas de género diverso a nivel mundial. Reclamamos la implementación de las recomendaciones feministas, necesitamos ver coraje y necesitamos ver acción. Nadie dijo que esto sería fácil (y no les hubiéramos creído incluso si lo hubieran dicho).
Nunca debemos olvidar el hecho de que el sistema de la ONU pertenece a quienes defienden los derechos humanos, les activistas feministas y los movimientos que lucharon por él y que sus logros son ―y siempre serán― de y para la gente.
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