AWID es una organización feminista mundial comprometida con la justicia de género, el desarrollo sostenible y los derechos de las mujeres

Afíliate

© Adolfo Lujan | Flickr (CC BY-NC-ND 2.0) - modified

¿Qué ocurre cuando fallece una feminista africana?

El tipo de historias que no nos atrevemos a contarnos

Massan d’Almeida es una organizadora feminista de Togo y fundadora y presidenta saliente de la Réseau des organisations féminines de l’Afrique francophone (Red de organizaciones feministas africanas francófonas). La red es miembro institucional de AWID y se dedica a reforzar las redes y sostener a organizaciones y personas feministas en África Occidental y Central. 


Murió en soledad

No hace mucho, Elise Ama Esso Lare, una activista feminista de nuestro círculo, murió a la edad de 51 años después de batallar contra una larga enfermedad. Nunca había ganado un salario y, a pesar de todo lo que había trabajado en la vida y a causa de esa larga enfermedad, había gastado todo el dinero que tenía. 

¿Cuántxs de  quienes integramos nuestros círculos feministas estamos al tanto de esto? Exactamente nadie. No contamos con mecanismos para difundir este tipo de información. Lo que habitualmente compartimos son invitaciones a talleres y cosas por el estilo. ¿Y qué hacemos cuando unx de nosotrxs necesita apoyo? Exactamente nada. Activistas como nosotrxs no tenemos seguro de salud o estructuras para cuidar de nosotrxs mismxs, de modo que cuando unx se enferma, el dinero sale de nuestros bolsillos. 

¿Quién sepultó a esta feminista que falleció? ¿Quiénes fueron a su funeral? ¿Cuántxs de lxs demás activistas feministas de su círculo estuvieron allí para conmemorar su vida? Exactamente ningunx. Fue muy perturbador. 

Elise Ama Esso
Fallece activista feminista Elise Ama Esso (1966-2017)

Trabajo no remunerado, recursos cada vez más escasos

Hablemos de los factores económicos. 

En el África francófona, los salarios son extramadamente bajos, sobre todo en el sector público y el sector sin ánimo de lucro. Incluso quienes sí tenemos un trabajo remunerado estamos constantemente buscando la forma de ganar más dinero. 

Hablemos de la sucesión de conferencias internacionales sobre las mujeres y los movimientos internacionales por los derechos de las mujeres que surgieron desde 1975: México; Beijing, Nairobi. 

Esa era generó una breve racha de apoyo a los movimientos feministas, de tal manera que, de repente, parecía que había dinero para los derechos de las mujeres. Para algunxs, fue una forma de ganar algo de dinero. Podías crear una ONG, conseguir uno o dos subsidios, generar algo de trabajo, lidiar con el resto. Para algunxs, significó una oportunidad para obtener algunos recursos financieros, viajar, participar en ciertas conferencias, percibir algún dinerode viáticos. 

La realidad es bastante distinta. Es posible que hoy haya más financiamiento, pero los recursos que se destinan específicamente a los derechos de las mujeres siguen siendo escasos. Cuando miras a tu alrededor, muchas de las organizaciones existen únicamente de nombre, pues pasaron años sin financiamiento. Sin embargo, algunas personas todavía trabajan por pura pasión; algunas motivadas por su trayectoria educativa o intelectual o porque han tenido la oportunidad de conocer a otrxs activistas en reuniones, seminarios y conferencias. Se dicen a sí mismxs: «Puedo hacer algo». A veces el entorno las alienta: «Deberías crear tu propia ONG, eso es mejor que trabajar para la ONG de otra persona».

La proliferación de organizaciones y activistas afecta la calidad del trabajo, porque la capacidad y los recursos son extramadamente débiles y, por extensión, la motivación para llevar adelante una labor feminista en favor de una causa es débil. 

Historia de la creación de una ONG feminista

¿Las ONG son el mejor vehículo para el trabajo feminista? El hecho es que, fuera de la estructura estatal, las ONG parecen ser el único espacio desde donde puedes apoyar ciertas iniciativas. El paradigma ONG-sociedad civil es un formato que surgió de las conferencias internacionales sobre las mujeres desde México en 1975. En ese entonces, muchos países del mundo comenzaron a invertir en ministerios para las mujeres a través de sus estructuras para la ayuda internacional. Aun así, una pequeña fracción de esos ministerios estaban dotados de un presupuesto para ejecutar actividades concretas. Y debido a la mala gestión institucional y la corrupción, necesitabas un canal para redistribuir los recursos para los derechos humanos de las mujeres. Es allí donde las ONG y las organizaciones internacionales entran a jugar. 

Sin embargo ahora, el sector privado está usurpando nuestro trabajo. Existe una tendencia reciente de las corporaciones a iniciar proyectos que supuestamente trabajan por los derechos de las mujeres y la igualdad de género, como Shell por ejemplo, que inauguró proyectos en varios países.

Ahora las corporaciones pueden postularse para solicitar subsidios de forma directa ante quienes han sido desde siempre nuestros donantes. A menudo, las corporaciones reciben más financiamiento que las ONG, quizás debido a que poseen un modelo que da prioridad a generar lucro y mecanismos y herramientas que facilitan esa generación de lucro. La gestión basada en los resultados, por ejemplo, se ha convertido en un modelo de gestión proveniente del sector privado tan difundido que incluso las ONG la han adoptado. Debido a nuestras capacidades institucionales actuales, las ONG se parecen más a «individuos no gubernamentales» que a «organizaciones no gubernamentales». Están desprovistas de los recursos y las estructuras suficientes, lo cual alimenta un ciclo vicioso: cuanto menos financiamiento tienes, menos financiamiento recibes. 

¿Dónde está el dinero?

Permítanme contarles otra historia. El otro día asistí a un taller donde muchxs activistas estábamos reunidxs supuestamente para apoyar a una organización. Pero, de hecho, estábamos distraídxs. Lxs participantes estaban preocupadxs por el subsidio que había recibido la organización principal (en lugar de ellxs). Estábamos todxs haciendo ejercicios mentales para descifrar qué proporción del financiamiento habían gastado y cuánto de ese financiamiento iba a sus bolsillos. 

Y debido a esto, faltaba un sentimiento fuerte de compromiso entre nosotrxs. Nadie quería apoyarlxs por completo porque había una impresión bien clara de que se trataba de un juego de suma cero: el dinero que fue a esa organización era dinero que nadie más recibió. La verdadera cuestión por la que nos estábamos movilizando pasó a ser un tema secundario. Todo giró en torno al dinero –o a la falta de dinero.

Lo problemático es el hecho de que muchxs activistas no tienen salario. Trabajar de este modo es una batalla muy ardua. Está muy bien trabajar en cuestiones por las que unx siente una intensa pasión, pero muchxs de nosotrxs no cobramos sueldo. Con esto me refiero a lxs feministas francófonxs, porque lxs anglófonxs parecen haber resuelto este problema. Muchxs somos voluntarixs que tenemos cargos como los de «Presidentx», «Secretarix General» o «Tesorerx» y trabajamos sin remuneración. ¿Puedes imaginar lo que es trabajar sin salario por uno, dos o diez meses? ¿Cómo se puede vivir así?

Además, la calidad y la cantidad de financiamiento que estamos recibiendo en estos días no nos permiten sostener nuestros procesos de organización. Incluso en ROFAF, en ocasiones recibimos subsidios que ni siquiera nos permiten cubrir los costos de personal. Entendemos que esto se debe a que los gobiernos y las instituciones tienen que justificar ante su electorado los subsidios que nos dan, pero ese es un tema aparte. Lo que está claro es que pueden escoger entre venir aquí y «trabajar sobre el terreno» ellxs mismxs, o bien nos pueden dejar usar nuestros conocimientos y experiencia para hacer el trabajo. En lo personal, creo que esto constituye una violación a nuestro derecho a un nivel de vida adecuado, y esa es una cuestión sobre la que debemos atrevernos a hablar. Es inconcebible que no hablemos de estos temas con más frecuencia.

Estos son los tipos de historias que debemos atrevemos a contarnos 

Pienso en mis colegas, en mí misma y en la sostenibilidad de nuestros movimientos. Hoy en día, parecemos sólidxs, pero el día que algo nos ocurra, no sabemos con certeza en qué nos convertiremos nosotrxs mismxs o nuestra gente. Me hace pensar dos veces sobre el trabajo que llevamos adelante, los recursos que tenemos para trabajar y la forma en que trabajamos. La gente debe saber qué ocurre cuando fallece una antigua activista feminista africana de nuestro círculo. 


Acerca de ROFAF

La Réseau des Organisations Féminines d’Afrique Francophone (ROFAF) es una ONG institucional fundada en 2006. Tiene por mandato reforzar las redes y movilizar recursos financieros para promover los derechos de las mujeres en los países francófonos de África Occidental y Central. ROFAF ha sido miembro institucional de AWID desde 2008 y ha presentado una sesión sobre sus experiencias de trabajo en red a favor de la seguridad y el liderazgo de las mujeres en escenarios de conflicto y posconflicto en el Foro AWID 2016. 

 

Comparte

Nombre
Réseau des organisations féministes de l’Afrique francophone (ROFAF)
Región
África Subsahariana
Afiliada/o desde
02.2008
Temas
Construcción de movimientos feministas
Recursos para derechos de las mujeres
En pocas palabras

El tipo de historias que no nos atrevemos a contarnos

Massan d’Almeida, una feminista de Togo, fundadora y presidenta saliente de ROFAF cuenta historias sobre el trabajo no remunerado, los recursos cada vez más escasos, lo que sucede cuando una feminista africana muere sola, y por qué es importante atreverse y contar estas historias.