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Una primeriza a través del espejo del Foro

Amal Elmohandes

Reflexiones sobre el 13º Foro Internacional de AWID y sus intersecciones con la reducción de los espacios para lxs feministas, las defensoras de derechos humanos y la solidaridad.


Antes de llegar al 13º Foro Internacional de AWID en Bahía, Brasil, ingenuamente pensé que estaba preparada. 

Había escuchado muchas historias fascinantes sobre el Foro de mis colegas en Nazra for Feminist Studies [Una mirada para los estudios feministas, NFS) sobre todo de mi mentora, Mozn Hassan, fundadora y directora ejecutiva de NFS. Ella también integró el Comité Internacional de Planificación del Foro. Sin embargo, estar allí tuvo un sabor agridulce porque participamos 11 integrantes de Nazra pero sin nuestra querida amiga Mozn. A ella le prohibieron viajar el 27 de junio de 2016, como parte del infame Caso 173 de 2011,  conocido como «el caso del financiamiento extranjero a las ONG».


Me habían dicho que el Foro era imponente, enriquecedor y que allí se aprende mucho. Al llegar, me di cuenta de que estaba en un universo paralelo y utópico feminista. Uno en el que no existen las preocupaciones constantes que se viven a diario en Egipto: el temor persistente acerca de cuál será el destino de Mozn y de Nazra, la campana de cristal que pende sobre nuestras cabezas mientras nos ocupamos de nuestras actividades diarias, conversamos y tomamos decisiones estratégicas para sostener nuestro trabajo. Vi a muchas feministas de distintas trayectorias ocupando el espacio del Sauipe Resort, sonriendo, riéndose, hablando en diversos idiomas, embarcadas en conversaciones serias, intercambiando abrazos amorosos; todo estaba lleno de amor, solidaridad, respeto y diversión. Lo que me sorprendió fue sentir un nivel de solidaridad que nunca antes había visto. 

Mis colegas y amigas tenían razón. 

A lo largo de cuatro días, que me parecieron muchos más, me encontré con amigas feministas que son sumamente queridas para mí. Durante nuestros encuentros, conversaciones, reflexiones y mientras recorría los distintos edificios para absorber la sabiduría de los muchos eventos que estaban teniendo lugar al mismo tiempo, mi corazón lamentaba la ausencia de Mozn. Ya fuera en conversaciones sobre las escaladas extremistas, los movimientos intergeneracionales, la reducción de espacios para feministas y defensoras de derechos humanos o las estrategias empleadas por los movimientos feministas regionales para mantener la agenda feminista como una prioridad central en medio de cambios políticos alarmantes, las palabras de Mozn repicaban en mi mente. Palabras acerca de:

  • la importancia de las solidaridad cuando arrecian los desafíos para lxs feministas y las defensoras de derechos humanos; 
  • la necesidad de reflexionar sobre las acciones y las decisiones que tomamos, y cómo construir a partir de ellas fortaleciendo el intercambio de experiencias, al tiempo que mantenemos sólidos y fuertes a nuestros diversos contextos; 
  • siempre, siempre, evitar comprometer la autonomía de las feministas y tomar decisiones ajustadas a los contextos y regiones de los cuales provenimos. 

Ella siempre dice que «lo personal es político» una afirmación que entendí plenamente en el Foro, escuchando las maravillosas reflexiones de lxs feministas sobre el trabajo que hacen, basándose en sus propias experiencias, sus desafíos, sus momentos de grandes logros y los de fracasos apabullantes.

Durante el tercer día del Foro

en el Espacio de Defensoras, nuestras queridas amigas de AWID habían organizado un día de solidaridad con Mozn, donde lxs feministas y las defensoras se daban una vuelta para mostrar su solidaridad con ella. Lxs participantes escribieron poderosos mensajes de solidaridad para Mozn en diversos idiomas y sobre papeles de colores, sobre un fondo en el que resaltaba un hermoso mural de rosas hecho para ella por la Iniciativa Mesoamericana. Una querida amiga feminista del Women and Memory Forum [Foro Mujeres y Memoria] me dijo entre lágrimas: 

«Nosotras recibimos todo este amor que es para ella, a nosotras nos reconfortan, cuando debería ser ella quien recibiera todo eso y no nosotras».

Me impactó cómo la solidaridad puede trascender todas las formas de  injusticia. Con las palabras de mi colega todavía sonando en mis oídos, le enviamos a Mozn fotos de estos mensajes coloridos y del mural de rosas. Resultaba sumamente injusto, en verdad, que fuéramos nosotras quienes sintiéramos todo ese amor y esa sensación de unidad. Me impactó leer los mensajes de agradecimiento de Mozn para nuestrxs amigxs de AWID por haber hecho esto en medio de la locura que significaba estar organizando un Foro de semejantes dimensiones. En ese momento fue cuando me di cuenta de qué importante es la solidaridad genuina como valor y de cómo puede cambiarlo todo. Y al mismo tiempo, qué reconfortante y cruel puede ser. 

La solidaridad es cruel pero no por su naturaleza, al contrario: es una práctica y una acción que debe ser ejercida más a menudo y que debemos sostener. Es cruel porque es un recordatorio constante de las injusticias que viven muchxs feministas y defensoras de derechos humanos. Es una acción que debemos sostener, que vamos a sostener, frente a la cruda realidad de las violaciones crecientes y en escalada contra feministas y defensoras de derechos humanos en todo el mundo. Esas violaciones que solo se multiplicarán en volumen y naturaleza para muchas generaciones venideras, que deberán enfrentarlas y lidiar con ellas. 

Como la campana de cristal de la que habla Sylvia Plath, durante el Foro no sentimos la que representa la amenaza y el temor constante por la querida Mozn, pero desde que regresamos de ese lugar seguro, de nuevo pende sobre nuestras cabezas.

Hoy, sin embargo, 

la portamos con un gran orgullo, porque el 22 de septiembre de 2016 se anunció que Mozn Hassan había recibido el premio «Right Livelihood», conocido como Nobel alternativo por su trabajo en los temas de derechos de las mujeres, que incluye su lucha contra la violencia sexual en la esfera pública y por más participación política de las mujeres. Aunque ella no podrá viajar para recibir el premio en noviembre, tengo la esperanza de que la solidaridad global que la rodeará y el reconocimiento mundial a su trabajo ayudarán, aunque sea solo temporalmente, a disipar esa sensación de fatalidad que ella siente cada segundo, todos los días. 

 


Sobre la autora

Amal Elmohandes, afiliada de AWID, trabaja como vicedirectora y directora del Programa de Defensoras de Derechos Humanos en Nazra para los Estudios Feministas. Este programa brinda apoyo legal, psicológico y médico a las defensoras de derechos humanos en Egipto, además de dedicarse a la producción de conocimiento vinculados con las defensoras. Amal se comprometió con los temas de violencia sexual en la esfera pública egipcia, uno de los temas principales sobre los que trabaja Nazra. También es integrante del Comité de Emergencia y Respuestas Urgentes de la Regional Coalition for Women Human Rights Defenders in the Middle East and North Africa [Coalición Regional de Defensoras de Derechos Humanos en el Medio Oriente y el Norte de África, MONA]. Amal es Licenciada en Artes por la Universidad Americana de El Cairo, especializada en Inglés y Literatura Comparada y Magíster en Género y Estudios de las Mujeres por el Trinity College de Dublín.

Category
Análisis
Region
Global
Source
Foro de AWID