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Tres cosas que aprendí en el 13º Foro AWID

Emily Bove, Women Thrive Alliance

El Foro AWID fue un momento de celebración, reflexión y creatividad. 

Eso es lo que se obtiene cuando se juntan unxs 1800 feministas. Pero en medio de la energía, la inspiración y la falta de sueño, también se desarrolló un proceso serio. Un proceso orientado a reconocer nuestras diferencias, apoyar nuestras interseccionalidades y crear un ideal colectivo para el mundo feminista que deseamos ver cobrando forma.

Desde mi regreso, he reflexionado mucho sobre todo lo que verdaderamente me llevé del Foro: qué fue lo que me marcó, lo que quedó adherido a mí, lo que me hizo comprometerme con la autorreflexión constructiva. Aquí van algunas de las cosas que deseo compartir.

Primero: No somos movimiento(s) si no nos conocemos. 

El Foro fue una ocasión importante y oportuna para ponerle rostro a los nombres, y para escuchar las voces de quienes deberían ser consideradxs las nuevas personalidades influyentes de nuestros movimientos. 'Nuevas' no por la novedad de sus luchas o de su movilización, sino por el espacio que ahora tienen para hacer ruido y ser escuchadxs. Escuchar a nuestras hermanas y hermanos trans* hablar sobre su lucha para encontrar un lugar en la mesa de los movimientos por los derechos de las mujeres fue importante para comprender cuán lejos hemos llegado. Escuchar la declaración potente y clara de nuestras hermanas afrofeministas le agregó un pilar fundamental a nuestro hogar global. Escuchar a nuestras hermanas con discapacidad recordarnos que somos responsables de predicar con el ejemplo su inclusión en nuestras prioridades y luchas, abrió las puertas para la autorreflexión sobre nuestro trabajo y nuestras estrategias de inclusión. Escuchar a nuestras hermanas del movimiento indígena reafirmar los valores y estrategias que han empleado por décadas en la lucha contra el cambio climático fue un barómetro fundamental para que podamos trazar prioridades al adentrarnos en una nueva década de compromisos y estrategias globales. Desde el Acuerdo de París hasta los Objetivos de Desarrollo Sostenible, vemos muchos compromisos pero poca acción.

Segundo: La interseccionalidad no es un fin en sí misma, sino más bien un proceso. 

El Foro constituyó un momento crucial para debatir y trazar planes en torno a lo que significa esa palabra. Se habla de interseccionalidad en muchas formas, pero ¿qué surge cuando se la analiza desde una perspectiva feminista? Ciertamente se trata de algo más que de integración y colaboración. Interseccionalidad significa que no existe verdad feminista si en ella no están representadas todas las verdades. Significa reconocer que no existe una única opresión, sino que hay muchas y que todas tienen puntos de coincidencia. Significa celebrar nuestro paraguas común de valores y convicciones y a la vez apoyar y reforzar nuestros diversos movimientos que existen por debajo y dentro de ellos. Lo que aprendí y escuché de otrxs participantes fue que el feminismo interseccional debería ser un proceso controlado por nosotrxs, lxs feministas. Esto significa que necesitamos inventar nuestras propias formas de colaborar en el seno de nuestros movimientos para garantizar que todas las voces estén representadas y contribuyan a nuestra agenda común. De no ser así, solo estaremos replicando las estructuras de opresión presentes en nuestras comunidades y sociedades. Nuestra aldea feminista necesita existir adentro nuestro y entre nosotrxs antes de que podamos difundirla en el afuera.

Tercero: El autocuidado no es un lujo; es clave si queremos tener éxito. 

No vamos a transformar este mundo en un mundo feminista si no cuidamos de nosotrxs mismxs. Las defensoras de derechos humanos, quienes luchan por la igualdad de género y lxs feministas a menudo son condenadxs al ostracismo por sus propias comunidades, familias y gobiernos. Todxs luchan por encontrar un lugar en los sistemas y las estructuras sociales del patriarcado. Algunxs integrantes de nuestros movimientos salen de su casa todos los días sin saber si regresarán por la noche: están bajo amenaza física y emocional, son agredidxs, encarceladxs y, en ocasiones, asesinadxs. Si bien somos buenxs para mostrar nuestra solidaridad y actuar en consecuencia, a menudo nos olvidamos de alentar el autocuidado, tanto para otrxs como para nosotrxs mismxs. El Foro nos permitió analizar qué significa el autocuidado y cómo podemos convertirlo en un mantra feminista. En una época en que el autocuidado es otro término de moda, ¿cómo encarnamos los valores y el espíritu del autocuidado feminista en nuestras familias y comunidades? Una de lxs panelistas de una de las plenarias nos recordó que «cuidar de nosotrxs mismxs es una estrategia de liberación colectiva». Otra nos urgió a adoptar no solo un enfoque individualista del autocuidado, sino también a fortalecer y abrazar las comunidades del cuidado. Nos exhortó a enfocarnos no en el autocuidado como un momento, sino más bien como un continuo de intercambios, actitudes y mecanismos de apoyo.


En términos generales, el Foro AWID nos permitió evaluar nuestras fortalezas y nuestras debilidades. Y pese a que me fui con algunas preguntas acerca de cómo podemos transformar nuestros valores colectivos en una agenda para el cambio global, también salí con la convicción absoluta de que los movimientos feministas – tal como estuvieron representados en el Foro – serán actores fundamentales en los cambios sociales, políticos, económicos y culturales que tenemos por delante.

¿Por qué lo sé? Porque somos más diversxs que nunca y esa diversidad multiplicará nuestro poder. Somos además movimientos con un espectacular liderazgo intergeneracional y eso es de fundamental importancia en cuanto a nuestra capacidad para incidir y movilizar. 

Por último, no nos asustan nuestros errores, pues contamos con soluciones para corregirlos.  

 

Category
Análisis
Source
Foro de AWID