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Canadá 150 y la descriminalización de lxs trabajadorxs sexuales indígenas

Naomi Sayers

Durante #Canada150, Naomi reflexiona sobre su carta abierta de 2015 a la Ministra de Justicia Wilson-Raybould, convocando a dar un lugar central a las voces y experiencias de lxs trabajadorxs sexuales.


This year is a special year for some Canadians.

Este es un año especial para algunxs canadienses. Digo algunxs porque no todxs están celebrando los 150 años de Canadá con tanto entusiasmo.

A lo largo del año, he visto a muchxs de mis compañerxs indígenas desafiar los discursos alrededor de Canadá 150. Tal resistencia incluye continuar la discusión sobre el colonialismo todavía existente en Canadá, como las acciones y eventos en la Universidad de Algoma, una universidad local que solía ser una escuela  de internado para niñxs indígenas. Sin embargo, siempre me preocupa cómo las voces y experiencias indígenas son cooptadas por instituciones y gobiernos.

Por ejemplo, cuando Stephen Harper presentó el proyecto de ley (ahora ley) que criminaliza la prostitución en 2015, yo fui la única mujer de las Primeras Naciones con experiencia vivida que se opuso al proyecto de ley. Lo que yo expuse en oposición al proyecto de ley en el comité parlamentario no es nada nuevo y sigo repitiendo esas mismas palabras. Es decir, lo que digo sobre las mujeres y las niñas indígenas no es nada nuevo y no creo que esto cambie en Canadá 151.

Reflexiones sobre mi pedido a la Ministra de Justicia Wilson-Raybould: Escuche a lxs trabajadorxs sexuales

En noviembre de 2015, dejé mi clase de leyes de evidencia durante mi segundo año de estudios en la facultad de derecho. Miré mi teléfono móvil como suelo hacer y me enteré de la noticia: “B.C. MP Jody Wilson-Raybould es nominada ministra de justicia”. Caminando de vuelta a casa, estaba entusiasmada con la próxima sesión del Parlamento de Canadá, con un gobierno compuesto en su mayoría por el Partido Liberal. Algunos días más tarde, escribí una carta abierta a la Honorable Wilson-Raybould. Invitaba a la actual Ministra de Justicia de Canadá a escuchar las preocupaciones de lxs trabajadorxs sexuales.

Aquel gobierno había promulgado una ley titulada «Ley de protección a las comunidades y personas explotadas» en respuesta al caso Canada (Procuradoria General) contra Bedford que había declarado inválidas tres cláusulas sobre prostitución por entonces vigentes por violar los derechos de lxs trabajadorxs sexuales en virtud de la Carta Canadiense de Derechos y Libertades.

El entonces Ministro de Justicia y miembro del Parlamento por el Partido Conservador Peter MacKay declaró: «Nuestro gobierno está haciendo ilegal la prostitución por primera vez», ignorando la decisión Bedford, que contenía más de 25.000 páginas de pruebas de los daños causados por las tres leyes (véase el párrafo 15) al crear las condiciones ideales para los asesinos en serie como Robert Pickton, que ponía la mira en lxs trabajadorxs sexuales (muchxs de ellxs indígenas y trabajando en condiciones precarias).   

Dejando de lado los derechos de lxs trabajadorxs sexuales por medio del foco en la trata

Algunas semanas después de mi carta abierta, Wilson-Raybould declaró en una entrevista con los medios de comunicación que su enfoque sería “reducir la incidencia de la violencia contra las mujeres”  y “escuchar a aquellas personas que se ven afectadas”, dando a entender que cualquier cambio en la ley (si y cuando ocurriera) estaría en conformidad con la Carta y otros valores apreciados por lxs canadienses como la igualdad, la diversidad y la inclusión.

La Carta protege a lxs canadienses de ciertos abusos y violaciones de derechos. Sin embargo, el Estado puede infringir o violar nuestros derechos. Bedford nos dice que las tres cláusulas impugnadas violan los derechos de lxs trabajadorxs sexuales canadienses y el razonamiento del gobierno para infringir estos derechos (es decir, que fue la elección por el trabajo sexual por parte de lxs trabajadorxs del sexo y no la ley en sí lo que causó el daño) no salva estas cláusulas. Tres años más tarde., estas leyes todavía rigen.

Al mismo tiempo, aunque reconozco al gobierno Liberal por lanzar una investigación nacional sobre mujeres y niñas indígenas desaparecidas y asesinadas , temo que esta investigación continúe ignorando a las trabajadoras sexuales indígenas debido al continuo borramientodel derecho de lxs trabajadorxs sexuales a trabajar sin verse sometidxs a una creciente vigilancia policial y criminalización.

La declaración del Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, del 9 de junio de 2017 enfatizando el «compromiso» del gobierno de Canadá en «combatir los delitos sexuales y la trata» promueve este borramiento. A pesar de que la trata de personas es una preocupación real y válida, poner el interés de manera permanente en este tema social ignora a lxs trabajadorxs sexuales, especialmente a lxs trabajadorxs sexuales indígenas y cambia el foco hacia el aumento de la seguridad pública y de la vigilancia (como si lxs trabajadorxs sexuales fueran la verdadera amenaza a la sociedad). Por ejemplo, tras la declaración del 9 de junio de 2017, el gobierno de Canadá se comprometió a crear un Centro de Datos de Violencia de Género. Esta declaración sólo mencionaba la explotación sexual y la trata.

Naomi Sayers, with 2 friends (610x470)

En casi todos los casos, se presume que las poblaciones vulnerables, como las mujeres y niñas indígenas, corren el riesgo de ser víctimas de la trata (como se menciona en la declaración del Primer Ministro Justin Trudeau de junio de 2017, como un «Dato rápido»). Estos «Datos rápidos» que lxs políticos y los gobiernos repiten una y otra vez se convierten en el fundamento para permitir la continua criminalización de la prostitución.

Al mismo tiempo, Canadá sigue ignorando otros hechos que contribuyen a la violencia en la vida de las mujeres indígenas, especialmente las que venden y comercian sexo.

Estos otros hechos incluyen:

  1. Las mujeres y niñas indígenas temen a la policía (basta con echar un vistazo a Val D’or, donde los agentes de policía  «abusaron e intimidaron» a mujeres indígenas, y a Thunder Bay, donde los oficiales de policía mienten descaradamente sobre sus investigaciones acerca de las muertes de mujeres jóvenes y niñas indígenas).
  2. Lxs trabajadorxs sexuales indígenas serán afectadxs de manera desproporcionada por la continua criminalización de la prostitución.
  3. Según reconoce la Corte Suprema de Canadá, lxs trabajadorxs sexuales (y específicamente lxs trabajadorxs sexuales indígenas) están expuestxs a muchos tipos de violencia, incluida la violencia por parte de los civiles (o personas que no son trabajadorxs sexuales) en forma de acoso, pérdida de la intimidad y consecuentemente pérdida de seguridad.

En su informe en la Comisión de Investigación sobre Mujeres Desaparecidas, el comisionado Wally T. Oppal argumentó  que «debe romperse el bloqueo político que ha impedido que nos apartemos de los enfoques históricos de la prostitución y el uso de drogas basados en la moralidad para aproximarnos a un enfoque de reducción de daños» y que «debe prevalecer un enfoque de reducción de daños».

Aunque él afirmó no abogar por la descriminalización de la prostitución ni del uso de drogas, argumentó que toda estrategia de política social y aplicación de la ley debe trabajar para eliminar y prevenir las condiciones de marginación que dejan a las mujeres vulnerables frente a la violencia, en particular la depredación en serie. De hecho, la única respuesta legislativa apropiada para abordar la marginación de las mujeres, especialmente de las mujeres indígenas, es la descriminalización de la prostitución (y también del uso de drogas).

En vista de los hechos anteriores, diré lo que Oppal no pudo decir: Canadá debe reconocer la violencia más allá de la violencia de los «proxenetas» y de los «clientes», ya que la violencia proviene también de la policía y de lxs civiles (es decir, de lxs que no son trabajadorxs sexuales). Estas muchas formas de violencia son de largo alcance, como la limitación de futuras oportunidades de empleo o educación. Hasta que Canadá reconozca los daños producidos por la criminalización de la prostitución, la única respuesta legislativa válida que sería apropiada para abordar las realidades de lxs trabajadorxs sexuales indígenas es un enfoque de reducción de daños. Y el único enfoque verdadero de reducción de daños sería la descriminalización completa de la prostitución.   

Screenshot of Naomi Sayers speaking at a UN conference (610x470)

Al introducir la Ley de Protección a las Comunidades y Personas Explotadas, el gobierno de Canadá alegó que la ley no se dirigiría a lxs vendedorxs, como resultado de su enfoque «hecho-en-Canadá».  Pero si «hecho-en-Canadá» significa que en los próximos 150 años seguirán excluyendo a lxs trabajadorxs sexuales de la sociedad mediante la estigmatización y la criminalización, entonces Canadá está en el camino perfecto para seguir perjudicando a lxs trabajadorxs sexuales, especialmente a lxs trabajadorxs sexuales indígenas.

Espero que un día yo pueda dejar de escribir, hablar, gritar al gobierno, independientemente del partido, para que tome medidas y proporcione apoyo real a lxs trabajadorxs sexuales indígenas. Dicho apoyo incluye asignar más fondos a las organizaciones dirigidas por trabajadorxs sexuales en lugar de asignarlos a agencias policiales o a iniciativas anti-inmigración.

O apoyar a lxs trabajadorxs sexuales a través del trabajo para lograr la descriminalización completa de la prostitución.

Hasta entonces, la falta de apoyo y la inacción por parte del gobierno me dicen que lxs trabajadorxs sexuales sólo importan cuando están muertxs, porque son estxs trabajadorxs sexuales muertxs lo que le permite a los gobiernos y agencias que apoyan la criminalización continua de lxs trabajadorxs sexuales indígenas actuar como si les importara cuando otras mujeres y niñas indígenas desaparecen o son asesinadas. Sin embargo, hasta tanto todxs estén preocupadxs por lxs vivxs, incluyendo a lxs trabajadorxs sexuales indígenas, seguiré pensando que estas preocupaciones por las mujeres indígenas, especialmente las trabajadoras sexuales indígenas, son superficiales.

Mi Canadá, durante los próximos 150 años, incluye a las personas que el resto de la sociedad canadiense elige ignorar, silenciar y borrar: lxs trabajadorxs sexuales indígenas.

Sobre la autora

Naomi Sayers es una feminista indígena fuerte  e influyente, escritora y educadora. Futura abogada, es una apasionada del trabajo con comunidades indígenas u organizaciones con un enfoque indígena. Con sus experiencias de vida, Naomi disfruta de inspirar a otrxs a hacer posible el cambio en su mundo. Naomi es la Kwe detrás de Kwe Today. Kwe Today es un blog citado con frecuencia en todo el mundo. Su trabajo también es utilizado por organizaciones nacionales e internacionales para influir en la reforma de políticas y leyes.

Category
Análisis
Source
AWID