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Imaginemos un futuro feminista: Plenaria 3

Laila Malik

La plenaria de apertura del tercer día del 13º Foro Internacional de AWID comenzó con un cambio de tono.

Mientras que las dos primeras jornadas del Foro se habían enfocado en analizar nuestras realidades y en alterar y ampliar los marcos actuales de nuestros movimientos, lxs facilitadorxs de la tercera plenaria de apertura pidieron a lxs participantes que hicieran algo distinto.


Suspendamos la incredulidad

Para crear un cambio hace falta un momento de imaginación pura, toneladas de esfuerzo y el remedio apropiado.

Para comenzar, Shilo Suleman y Nilda Mushtaq, facilitadoras de Fearless Collective [El colectivo valiente], una agrupación de creadorxs de todo el mundo que utilizan la narración de historias y el arte público para sustituir el miedo por empatía, amor y confianza, guiaron a lxs participantes a través de un ritual para ingresar a un espacio y un espíritu de imaginación.

Luego de una serie de pequeños talleres realizados  durante las dos jornadas previas del Foro, lxs facilitadorxs evocaron la sensación de posibilidad que muchxs de nosotrxs teníamos sin ningún esfuerzo en la infancia, y alentaron a lxs participantes a suspender la incredulidad mientras nos guiaban a través de una geografía feminista nueva y creada desde lo colectivo para el futuro.

Hace falta una aldea

Navegaron por esta geografía valiéndose del concepto de aldeas que cobraban vida gracias a un telón de fondo gigante ricamente ilustrado que se dispuso en el escenario detrás de lxs panelistas. Desde el lema «una aldea para gobernar» hasta el de «una aldea para prosperar», cada tema fue explorado por unx panelista en particular, hasta urdir las diferentes hebras y crear una imagen viva y plena de posibilidades.

En “una aldea para gobernar”, Dilar Dirik, activista feminista del movimiento de mujeres kurdas que pasó el último año en Siria e Irak, comenzó por preguntar si existe lugar para la imaginación en las situaciones de conflicto.

Su descripción del Consejo Autónomo de Mujeres que el año pasado formaron las mujeres yazidíes para generar fortaleza colectiva contra la vulnerabilidad, así como la creación de academias locales para cambiar la mentalidad de los hombres, su recordatorio del movimiento de mujeres kurdas que sostiene que “la resistencia es la vida” y su explicación de la teoría de la rosa que abraza el movimiento –noción según la cual toda rosa tiene su espina, no para matar ni oprimir, sino para defenderse– sugiere que la respuesta es un rotundo sí.

En “una aldea para asombrarse”, Jac sm Kee de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC) analizó de qué manera el uso feminista colectivo de la tecnología puede ayudarnos a reimaginar el mundo pese a la amenaza del conocimiento sin cuerpo, las interfaces frías y la codicia capitalista. Jack sm Kee narró una historia [en inglés] sobre los tres nudos de esperanza, temor y revolución y pidió a lxs participantes que pensaran seriamente en qué consistirá aquello que tejeremos juntxs.

Cuando fue el turno de la“aldea de amor, disfrute y placer”, Nidhi Goyal, una joven feminista con discapacidad que trabaja por los derechos de las personas con discapacidad y la justicia de género, evocó una comunidad donde sus miembros estuvieran conectados consigo mismxs, sin ningún estigma internalizado ni presiones, ni medios de difusión corporativos, sin la medicalización de los cuerpos ni el binario de género.

Se regocijó con la risa y el entusiasmo de esta comunidad, donde el sexo, la sexualidad y el placer se discuten sin tapujos, con consentimiento pleno e informado, sin juzgar ni avergonzarse, y donde el acceso a los servicios reproductivos esté disponible para todxs, sin barreras sociales, físicas, de infraestructura ni de distancia. Habló también desde el corazón de las relaciones revolucionarias enfocadas en el autocuidado y el cuidado colectivo, así como de espacios abiertos compartidos con todas las personas.

“Es nuestro espacio”, nos recordó Nidhi Goya, “así como es nuestro ideal".

Una “aldea para prosperar” fue presentado en conjunto por una educadora, agente de cambio y artista del África occidental, Coumba Toure, y por la educadora y defensora de derechos humanos maya k’iche Lolita Chavez. Toure evocó una aldea donde todas las personas sean bienvenidas con alimentos, agua y cobijo compartidos.

En esta aldea, la moneda de cambio era la risa, el trabajo era voluntario y su retribución se compartía libremente con otrxs. “Cultiven y elaboren alimentos para las próximas siete generaciones”, dijo Toure. “Hagan cosas bellas que las personas puedan usar. Compongan canciones. Recuéstense y contemplen las estrellas. Eso también es trabajo. Algunxs nos sentamos y miramos el río o miramos el océano. Algunxs miran las estrellas. Nos podemos sentar y anotar cada movimiento que ellas hagan. Podemos generar conocimientos para que las personas de las próximas generaciones sepan cuándo llegarán las nubes. O cuando llegará una inundación”.

La compañera de Coumba Toure en la presentación, Lolita Chavez, ofreció una plegaria y un ritual para guiarnos en el camino hacia esas aldeas. Saludó y agradeció a lxs ancestrxs por darnos la fortaleza para reunirnos, conectarnos y soñar. Habló de un mundo feminista de pluralidad que abrace la biodiversidad y esté centrado en la noción del agua para la vida (y no para las corporaciones transnacionales), de la tierra sin fronteras y de los ciclos de la madre tierra. Chavez concluyó el ejercicio de imaginación de aldeas feministas con un ritual k’iche donde lxs participantes fueron invitadxs a cerrar los ojos, tomarse de la mano y decir “yo soy tú y tú eres yo. Damos y recibimos con esta energía cósmica de la madre tierra”.

Remedios colectivos

Luego de iniciar una exploración de las aldeas feministas para gobernar, asombrarse, amar, disfrutar y prosperar, la discusión plenaria pasó a enfocarse en los remedios colectivos. La facilitadora Shilo Suleman describió la importancia de los remedios como herramientas heredadas para sanar y que se difunden de boca en boca, de mano en mano y de corazón a corazón cambiando ligeramente para amoldarse al mundo que nos rodea. Aplicando esta metáfora a nuestras luchas feministas, se pidió a cada participante que anotara un remedio para un problema que estuvieran atravesando y que se lo pasaran a alguien que estuviera sentadx cerca.

Claudia Corredor de Mujeres al Borde (una agrupación queer colombiana de producción cultural) completó el ejercicio compartiendo la experiencia de su grupo con remedios colectivos, organizando el autocuidado y la sanación frente a la violencia tanto externa como internalizada, valiéndose de enfoques que van desde las hierbas sagradas al teatro. Concluyó pidiendo a la audiencia que participara en el ejercicio de imaginar la transformación de las malas noticias en buenas noticias, por ejemplo, el fin del patriarcado.

Incomodidad

Para muchxs de lxs que estamos inmersxs en la organización de los movimientos feministas, ejercitar la imagiación libre y sin límites puede resultar temible y frustrante. Ante la violencia sistémica, la forma en que usamos nuestro tiempo y energías puede sentirse –y en ocasiones resultar– un asunto de vida o muerte. Bajo estas terribles circunstancias, el empleo de estos recursos para una exploración creativa o la sanación colectiva puede parecer unlujo. Al adentrarnos en la plenaria, el cambio de tono en un principio parecía provocar una sensación colectiva de incertidumbre entre algunxs participantes de la audiencia.

De hecho, la panelista Madeleine Rees, secretaria general de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad (WILPF, por su sigla en inglés), fue una de ellas. Rees habló acerca de cómo en un principio se encontró fuera de su zona de confort al trabajar con el Fearless Collective para este ejercicio. Sin embargo, luego de tres jornadas de actividad con el grupo, dijo que anhelaba esa aldea y propuso diversas formas de llegar hasta allí. 

Al término de la plenaria, para muchxs de nosotrxs en la audiencia, el sentimiento era mutuo. Porque, como dijo Coumba Toure, no habrá futuro si este no es feminista, y en esta guerra librada sobre nuestros cuerpos, nuestrxs compañerxs, nuestros seres queridos, nuestrxs hijxs, no hay forma de que lleguemos allí si no nos tomamos el tiempo de explorar, construir y ejercitar una imaginación nueva, diferente y radical, que en el camino nos sane en lo individual y en lo colectivo. 

Category
Análisis
Region
Global
Source
Foro de AWID