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Honduras: “Neither Striking Down the State, Nor Striking Down Women”

NOTAS DE LOS VIERNES: El 28 de junio de 2009 Honduras fue víctima de un Golpe de Estado cívico militar. La represión a los movimientos sociales como forma de control ha crecido fuertemente en los últimos meses.

Por Gabriela De Cicco

Honduras está situado en centroamérica y tiene un poco más de 8 millones de habitantes. En junio de 2009, las clases dominantes del país representadas por la cúpula militar, políticos conservadores de los partidos liberal y nacionalista, los dueños de los principales medios de comunicación, terratenientes y empresarios de la clase alta y olagárquica, aprovechando la coyuntura política del país, forzaron la salida del presidente Manuel Zelaya a través de un Golpe de Estado. Roberto Micheletti Baín fue nombrado presidente interino, y en noviembre se realizaron elecciones nacionales. El 27 de enero de 2010 el presidente electo Porfirio Lobo Sosa tomó posesión del cargo, pero esto no terminó con la crisis en el país y la violencia y la represión han continuado.

Conversamos con Jessica Sánchez, activista de Feministas en Resistencia (FER), sobre cómo está resistiendo el movimiento de mujeres y cuál es la situación actual de sus derechos.

AWID: ¿Qué es el movimiento de resistencia popular?

Jessica Sánchez (J.S.): Es el movimiento social que se gesta frente al Golpe de Estado, conformado por organizaciones de mujeres, sindicales, obreras, campesinas, indígenas, gremiales, movimiento LGBTI entre otras. Surge representando los múltiples reclamos de un pueblo que soportó por décadas golpes militares, violencia, pobreza y exclusión por parte de las clases dominantes del país. Cuando estas deciden dar el Golpe de Estado no se imaginaron la respuesta de todo un pueblo que se lanza a la calle y decide “resistir” día tras día en protestas pacíficas en diferentes ciudades del país.

AWID: ¿Creció la represión como respuesta a la continua resistencia? ¿Qué grupos han sido blanco de la represión?

J.S.: Sí. Ante la desobediencia civil al llamado de las autoridades de facto, autorizaron vía decreto el uso de la fuerza que es ejercida por policías y militares. El uso de la fuerza fue creciendo a medida que más gente se fue sumando a las acciones de resistencia. Entre las medidas utilizadas e incrementadas durante ese período se dieron la detención, diversas formas de tortura (golpes, fracturas, violaciones sexuales), amenazas y persecución de líderes de los movimientos sociales con especial énfasis en líderes jóvenes y mujeres.

Los docentes protestaban por la derogación y falta de cumplimiento del Estatuto del Docente; cuando activistas de este movimiento gremial salieron a las calles a protestar fueron fuertemente reprimidos con bombas de gas tóxico, detenciones y agresiones. El Gobierno ordenó la suspensión de más de 300 maestras/os como medida represiva contra este sector, quienes todavía se encuentran en lucha por ser reincorporados a sus puestos de trabajo.

Otro sector que sigue muy afectado es el movimiento campesino del Aguán, en la zona norte del país. Se han reportado 30 asesinatos en 15 meses debido a la lucha por la defensa de sus tierras confiscadas por los terratenientes locales. Una situación similar la enfrenta la población de la isla de Zacate Grande, quienes han recibido amenazas de desalojos y violencia, además de amenazas de muerte en su lucha por la defensa de su territorio. Por otra parte los comunicadores han sufrido un duro revés ya que se calcula que por lo menos doce periodistas han sido asesinados durante el mandato de Porfirio Lobo. Las organizaciones indígenas y afro-descendientes también han formado parte del escenario de represión violenta y militarización.

Hasta la fecha el Estado no ha reconocido la violación a los derechos humanos ocurridos a partir del Golpe de Estado del 28 de junio del 2009, por lo que la reincorporación reciente de Honduras a la OEA es fuertemente cuestionada por los movimientos sociales en el país, entre ellos el movimiento feminista quienes protestaron ante la reunión que se celebró en El Salvador.

AWID: La violencia contra las mujeres recrudeció con la represión ¿verdad?

J.S.: Existen más de 400 agresiones contra mujeres documentadas por el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) y la coalición FER entre los años 2009 y 2010. Estas agresiones citadas en un informe presentado ante la CIDH en el 2009 consisten (2) en torturas, golpes, abusos sexuales, detenciones, amenazas de violación sexual, y persecución a líderes y mujeres integrantes del MRP. La represión contra las mujeres en algunos casos fue llevada a cabo por miembros de la policía nacional y el ejército. La represión en los barrios por medio de “redadas policiales” tuvo como consecuencia el desalojo y abandono de las viviendas por parte de las mujeres que tenían que correr con sus hijos/as para defender sus vidas.

Cabe destacar que la Fiscalía de la Mujer, organismo creado para la defensa de los derechos de las mujeres y dependiente del Ministerio Público, no consignó ninguna de estas violaciones a los derechos humanos de las mujeres en este período.

AWID: ¿Cómo han sido afectados los derechos de las mujeres desde el comienzo del Golpe de Estado?

J.S.: La instituciones creadas para el desarrollo y la administración de justicia para las mujeres (1) se han debilitado. Esto eses alarmante ya que al haber un clima de impunidad los femicidios aumentaron en más de un 60% del año 2008 (252 femicidios) a 407 en el año 2009 de acuerdo a cifras oficiales del Ministerio Público. La tendencia en el año 2010 se mantuvo en más de 350 casos y para inicios de marzo de 2011 se contabilizaban 55 asesinatos considerados como femicidios.

En materia de políticas públicas se tuvo un retroceso importante con la prohibición de la comercialización y uso de las Píldoras de Anticoncepción de Emergencia (PAE) y el estancamiento de la Política de Salud Sexual y Reproductiva. Por otro lado se detiene el proceso de consulta y aprobación del II Plan de Igualdad y Equidad de Género construido luego de un gran proceso de consulta con las mujeres a nivel nacional. Actualmente el II PIEGH fue aprobado por el Gobierno de Porfirio Lobo sin contar con la revisión y aprobación del movimiento feminista y de mujeres con el que fue elaborado.

AWID: ¿Por qué y de qué manera las feministas y otros movimientos sociales siguen haciendo frente al gobierno de facto?

J.S.: Las Feministas estamos resistiendo porque creemos y necesitamos luchar por una democracia real con equidad, con el reconocimiento de nuestros derechos como humanas y constructoras de ciudadanía. Estamos construyendo un movimiento social anti-patriarcal fuera de la lógica neoliberal y militar. Un movimiento de diálogo y cambio donde las mujeres estemos presentes. Además de las FeR hay feministas en los diversos movimientos sociales campesinos, gremiales, indígenas y desde allí queremos reconstruir, refundar una nueva Honduras. Por lo menos esos son nuestros sueños, nuestras aspiraciones.

Resistimos desde el arte. “Contra el Golpe, contra todos los golpes, poesía” fue una actividad con la participación de Francesca Gargallo y Karina Ochoa quienes vinieron cargadas de libros a leer a grupos de mujeres de las maquilas y mujeres campesinas en los meses más cruentos de la represión en el año 2009. En El Salvador se organizó la misma actividad con poetas hondureñas y salvadoreñas como parte de las actividades de resistencia ante la incorporación de Honduras a la OEA.

Estamos resistiendo con actividades de denuncia sobre la ineficiencia del Estado por resolver las flagrantes violaciones a los derechos humanos y los derechos de las mujeres. No creemos como dijo de forma reciente el gobierno de Porfirio Lobo “hay que perdonarnos y arrancar de cero” porque no pueden ubicarse en el mismo nivel la víctima y el victimario, el torturador y su torturada. Exigimos como requisito mínimo el reconocimiento de la violación a los derechos por parte de los cuerpos policiales, militares y los ejecutores responsables del Golpe de Estado.

AWID ¿Cuáles son algunas de las consecuencias de esta resistencia?

J.S.: Una sería en la vida personal y política de cada una de las mujeres que formamos parte de este movimiento de resistencia. Por un lado está la amenaza de posible violencia que varias de nosotras hemos experimentado de manera personal y colectiva, con nuestras familias, con nuestras amigas, con nuestras hijas/os. Por otro lado, está la persecución política que otras compañeras han vivido y que se mantiene hasta la fecha. Por ejemplo una organización de derechos de las mujeres todavía es mantenida bajo vigilancia policial y el exilio de compañeras/os que tuvieron que salir del país por amenazas contra su integridad física y su vida.

Hubo un momento en que vivíamos en la pura emergencia, denunciando, pasando información a los medios, atendiendo situaciones de apoyo con tal intensidad que nos dejaba exhaustas. El impacto sobre la salud física y emocional de muchas compañeras/os es una realidad que nos sobrepasa. Necesitamos de espacios de sanación pero no pueden darse mientras sigamos atendiendo situaciones de emergencia en el tema de los derechos humanos.

Por otra parte, para las organizaciones del movimiento feminista y de mujeres, el tema de la financiación internacional está debilitada tras el proceso del Golpe de Estado. ¿Cómo conciliar las nuestras agendas, que incluyen ahora el tema de militarización y construcción de la democracia, con las agendas de la cooperación internacional?, ¿Cómo articular nuestro trabajo Estado-sociedad civil sin un reconocimiento de las violaciones ocurridas después del Golpe? Estamos trabajando en torno a estas preguntas, recreando nuestro movimiento desde una propuesta de resistencia que incluya las demandas feministas y que ya tiene su lema: “¡Si la mujer no está, la Constituyente no va!”

La resistencia ha desembocado en propuestas afirmativas desde nuestro propio movimiento, como la articulación de diversas organizaciones feministas y feministas independientes en la coalición de FER o en el Foro de Mujeres por la Vida en la zona norte del país. Hay movimientos de feministas jóvenes que han surgido producto de esta resistencia.

Ha sido un proceso duro pero eso nos ha permitido sentir esa solidaridad-sororidad internacional-regional de las compañeras que comparten nuestra lucha desde los diferentes puntos cardinales del planeta. Hemos sentido que no estamos soñando solas, que somos entonces parte de una lucha global, de un gran sueño colectivo que nos permite crecer y continuar.

NOTA:

1- Fiscalía de la Mujer dentro del Ministerio Público. En la Corte Suprema de Justicia: los Juzgados de Violencia Doméstica y los Juzgados de lo Penal. La policía tiene una Unidad de Género y otra de Femicidios.

2- Informe presentado ante la CIDH en el 2009:

Category
Análisis
Source
AWID