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Vienna+20 : “Women’s Rights are Human Rights” Views from Latin America and the Caribbean (LAC)

NOTAS DE LOS VIERNES: Como parte de la conmemoración por AWID del 20º aniversario de la Declaración y el Programa de Acción de Viena (DPAV) que representantes de 171 Estados aprobaron en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos celebrada en Viena en 1993, estamos produciendo una serie de entrevistas escritas y en audio sobre Viena+20 destacando a feministas prominentes que participaron en la defensa de los derechos humanos de las mujeres antes y después de la Conferencia de Viena.

Por Gabriela De Cicco

Nuestra primera entrevista fue con Charlotte Bunch: Viena+20: El mundo ha cambiado de manera notable, y a los derechos de las mujeres se los toma más en serio como derechos humanos. En esta entrevista más reciente conversamos con tres abogadas feministas y activistas por los derechos de las mujeres de la región de América Latina y el Caribe (ALC), Rose Mary Madden, Susana Chiarotti, y Giulia Tamayo, sobre el adelanto de los derechos humanos de las mujeres en las últimas dos décadas y los retos que aún existen para la realización plena e igualitaria de esos derechos. (1)

Mantente alerta a nuestra próxima sección de Análisis Especial sobre Viena+20 en awid.org para leer entrevistas, análisis y más.

AWID: Ya han pasado 20 años desde que las representaciones de los 171 Estados adoptaron la Declaración y Programa de Acción de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos celebrada en Viena en 1993, que afirmó: "Los derechos humanos de la mujer y de la niña son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos universales”. ¿Cuán lejos creen que hemos llegado en los últimos 20 años en la realización de los derechos humanos universales de las mujeres?

Rose Mary Madden (RMM): Ha habido avances en la formulación de derechos humanos para algunas mujeres: mestizas, de clase media, sin discapacidad visible, y heterosexuales. Otras siguen quedando por fuera, por ejemplo, lesbianas, mujeres indígenas, mujeres con capacidades diferentes, las afro, a quienes el principio de universalidad las comprende, ya que los derechos humanos deben ser disfrutados por todas y todos, sobre todo para las mujeres en su diversidad cultural y sexual. Eso es lo dicho en el discurso pero en la forma que los países realizan los derechos humanos a través de políticas públicas heterosexuales, o legislaciones que no comprenden la diversidad de las mujeres. Esto da cuenta de que el logro del parágrafo 18 del Programa de Acción de dicha conferencia, se alcanza tímidamente.

Los grupos religiosos han recrudecido su discurso discriminatorio contra las mujeres y en especial tratándose de los derechos reproductivos y sexuales, como por ejemplo contra la legalización del aborto o interrupción voluntaria del embarazo. En México sólo se logra concretarlo en su capital y en Uruguay recientemente, pero el común denominador en la región ha sido impedir el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos como ha sido el penalizarlo junto con la anticoncepción de emergencia como lo sucedido en Nicaragua, Honduras, El Salvador. Veo como una de las regiones con mayor retroceso la Centroamericana para la vida, integridad y salud de las mujeres. La violencia contra las mujeres sigue aumentando y con ello el femicidio, es decir, la misoginia se ha ido posicionando de manera transversal, y pero no se ha logrado totalmente que los estados transversalicen los derechos humanos para las mujeres. Hemos llegado a la creación de un marco normativo internacional regional que apuesta a esa universalidad y gracias a los órganos de supervisión se han logrado avances mediante recomendaciones generales o específicas para los Estados. El punto es que ha habido poco cumplimiento por parte de los Estados.

El plan de acción producto de la Conferencia de Viena ha sido utilizado por los movimientos de mujeres y feministas, pero sería oportuno que este tipo de documentos tuviere un carácter vinculante para los Estados partes. Sé que no son tratados ni convenciones, pero habría que lograr darle más un peso, por ejemplo, la ratificación facilitaría su implementación.

Algunos éxitos han sido la promoción de la Convención CEDAW, los informes alternativos elaborados por movimientos, mujeres, feministas transexuales y la aprobación, ratificación de la Convención Belém do Pará, las legislaciones especificas contra la violencia hacia las mujeres, el pasaje de leyes de primera generación tales como la leyes de violencia doméstica o intrafamiliar a leyes de segunda generación como leyes de violencia contra las mujeres, penalización de la violencia. También podemos considerar exitoso que la CEPAL y otras instancias y el movimiento feminista impulsen la visibilización del trabajo no remunerado de las mujeres. La no violencia contra las mujeres como compromiso estatal ha hecho que se creen sistemas de alerta como en México, y programas de no violencia por parte de los mecanismos de la mujer en la mayoría de Estados, y aún así esto no ha sido suficiente. La creación de la figura penal de femicidio o feminicidio en algunas de las legislaciones como en Argentina, Costa Riga, Guatemala, Panamá, Perú, ha sido un triunfo.

Considero como exitoso que la Corte IDH haya incorporado en sus fundamentos las convenciones CEDAW y Belem dò Pará, especialmente en la sentencia conocida como Gonzales y otras vs México-Campo Algodonero, que hace uso de esta Convención como uno de los mecanismos de protección a una vida libre de violencia. También la sentencia Ätala Riso vs Chile que recoge para AL y el Caribe lo ya dicho por Naciones Unidas de entender la discriminación por orientación sexual como una categoría odiosa, y además de explicitar que en el caso de las lesbianas estarían comprendidas en el artículo 1 de la Convención Americana de Derechos Humanos al contemplar las orientaciones sexuales como parte de “otra condición social”.

Susana Chiarotti (SC): Los avances fueron gigantescos, sólo que pareciera que se pierden en el torbellino de noticias negativas que nos llegan cotidianamente. Si alejamos un poco el lente, podremos observar que muchas de las cosas que pedíamos en Viena se han ido concretando. Recordemos que en Viena pedimos la instalación de un Alto Comisionado de Derechos Humanos, espacio que se creó al poco tiempo y que en un principio contaba con un pequeño espacio y escaso personal. Actualmente cuenta con cerca de mil personas que trabajan en distintos espacios y cubren áreas que ni soñábamos abordar en el año 93.

En el tema de violencia contra la mujer (VCM), en Viena logramos una Declaración que reconoce que la violencia es una violación a los derechos humanos. No existía ningún tratado a nivel internacional. En estos momentos ya se han firmado y ratificado dos convenciones internacionales que condenan la violencia contra la mujer, una en el sistema interamericano (Convención de Belém do Pará) y otra en el sistema europeo. Además, en estos 20 años, se dictaron leyes nacionales de violencia contra la mujer en todos los países del mundo y se está avanzando en el reconocimiento de nuevas formas de violencia, que ya no se refieren solamente a la violencia doméstica, sino a la violencia ejercida en otros espacios, incluyendo el cibernético. En Viena también pedíamos una Relatoría especial que enfocara el tema de la VCM. Esta Relatoría ya se implementó y está trabajando activamente. Otro mecanismo de derechos humanos creado luego de Viena fue el Grupo de Trabajo sobre Leyes y Prácticas discriminatorias, que cuenta con 5 integrantes, una de cada región del mundo.

Pero los avances no sólo están relacionados con los marcos jurídicos, sino también con políticas y servicios, a nivel nacional e internacional.

Giulia Tamayo (GT): Hacer realidad los derechos humanos de las mujeres y las niñas redimensionó la visión de los movimientos de derechos humanos. Lejos de constituir un mero cambio de escala, supuso una profunda revisión de categorías y prácticas. Los últimos veinte años fueron fecundos en aprendizajes y desarrollo de capacidades. Aun cuando se han producido avances en diversas esferas, estamos todavía muy lejos de cambios que se traduzcan en resultados sustantivos de igualdad para las mujeres y las niñas. Se han abierto nuevos frentes y desafíos. Lo singular de los últimos veinte años consistió en nombrar los abusos, hacerlos visibles y generar procesos para combatir la discriminación y la violencia contra las mujeres y las niñas.

En mi opinión, para hablar de historias exitosas en América Latina, se debe prestar atención a la dimensión de inclusión y diversidad. Hay un largo camino por recorrer en lo que concierne a los derechos sexuales y reproductivos, pero también en desafiar aquellos arreglos económicos y políticos que reproducen y alimentan violencia y discriminación contra las mujeres y las niñas..

AWID: A pesar de la Declaración de Viena y el PdA y las muchas otras declaraciones, convenciones, PdAs y otros instrumentos, las violaciones a los derechos humanos de las mujeres siguen, a menudo, con impunidad. ¿Cuáles son algunas de las nuevas o crecientes violaciones a los derechos humanos de las mujeres en todo el mundo o en su región o área de trabajo en particular?

RMM: Podría mencionar como violaciones a los derechos humanos el accionar contra derecho al aborto, al derecho a decidir sobre el cuerpo de las mujeres, la negación de la anticoncepción de emergencia, los embarazos en niñas y en jovenas adolescentes. La situación vulnerabilidad que produce la pobreza en las niñas, jovenas, adolescentes y mujeres y la exclusión de ellas en el sistema educativo especialmente técnico o universitario y en los trabajos dignos y remunerados; la educación sexista y la educación sin acceso a idiomas y sin tecnología tal como lo viene ofreciendo la educación privada, el no reconocimiento del hostigamiento sexual en los lugares de estudio desde la educación primaria, y la falta de recursos para las ongs que educan en derechos humanos a las mujeres y en la defensa de los mismos.

SC: No creo que ahora haya más violaciones a los derechos de las mujeres que antes. Hay nuevas formas y tal vez un agravamiento de algunos tipos de violencia, pero principalmente hay más visibilidad. Ya no dejamos pasar los casos de violencia sin denunciarlos.

El problema de la impunidad posterior a las denuncias, tiene que ver en parte con los sistemas de justicia. El poder judicial es el más conservador de todos los poderes del sistema republicano y los prejuicios y estereotipos de genero que se manejan en el sistema de justicia son, en parte, una de las causas de la impunidad generalizada que se vive en casos de atropellos contra las mujeres.

GT: En los noventa sostuve que las mujeres habíamos llegado demasiado tarde para unos Estados cada vez más incapaces para proteger nuestros derechos. Veinte años después dicha condición se ha agudizado. En aquellos países que introdujeron medidas favorables, éstas acabaron siendo abatidas por cambios regresivos. En la región se produjeron ciertos cambios legislativos pero la voluntad política casi siempre se limitó disposiciones formales y expresiones cosméticas. Respecto de nuevos patrones de violencia llamo la atención sobre aquellos que se han desplegado bajo las formas actuales en que se producen los conflictos. El control de territorios, la apropiación de recursos y la ilimitada expectativa de ganancias, han puesto en la mira los cuerpos de las mujeres. Así se expresan los conflictos contemporáneos: asesinar, mutilar, esterilizar, desplazar, esclavizar mujeres y niñas. A ello se añaden los fundamentalismos religiosos y sus alianzas con el poder político, mediático y económico.

AWID: ¿Qué papel han jugado los movimientos de mujeres en el avance de algunas de las cuestiones que usted describe arriba?

RMM: El movimiento feminista en sus diversas corrientes ha sido el que ha señalado y denunciado las constantes y diversas formas de violencia que viven las mujeres en esa diversidad tanto cultural, étnica como sexual. Ha contribuido en el quehacer social, político, económico y cultural a través de investigaciones, de propuestas de proyectos de ley, de monitoreo de las políticas públicas. Ha logrado que varias feministas hayan ingresado a trabajos remunerados en instancias del Estado, en la incorporación en la academia de propuestas de cambios en la curricula, con carreras que tienen que ver con estudios de las mujeres, o con materias que suponen la transverzalización de género en los cursos. Ha tomando las calles a través de marchas, plantones, minutos de silencio. Fue un acierto declarar el 25 de noviembre de Día de la no violencia contra las mujeres en el I Encuentro feminista de AL y el Caribe y que las Naciones Unidas lo retomara como día mundial. Los Estados se han alimentado de nuestras propuestas, y en la actualidad, el punto crucial es cómo sobrevive este movimiento desde la autonomía sin recursos.

SC: Los movimientos de mujeres han sido el motor principal, tanto para delinear la agenda, como para impulsar su cumplimiento. De no existir la activa intervención de los movimientos de mujeres en todo el mundo, los avances no se hubieran producido en el lapso de 20 años. Habría tomado más tiempo o, en algunos casos nunca se hubieran dado.

GT: Los movimientos de mujeres han sacado a luz los abusos, los han documentado y denunciado a los actores estatales y no estatales implicados. Incluso se han conducido acciones ante la justicia y los mecanismos internacionales. Con todo, por regla, la impunidad ha continuado. La condena en Guatemala a Ríos Montt por genocidio en donde se incluyeron los horrores padecidos por las mujeres fue un momento episódico, amenazado de brevedad. En Perú las mujeres esterilizadas contra su voluntad bajo el régimen de Fujimori aún esperan justicia. En México gobierna quien debería rendir cuentas por los sucesos de Atenco. Las mujeres en Colombia lograron obtener decisiones constitucionales pero las desplazadas siguen padeciendo las consecuencias del conflicto. En todo Centroamérica los asesinatos de mujeres se extienden. Se impone desarrollar estrategias múltiples articuladas para incrementar la potencia de nuestras acciones.

AWID: Como los ODM llegan a su fin en el año 2015 y una nueva agenda de desarrollo está siendo negociada, ¿cuáles crees que son algunas de las oportunidades y amenazas para la promoción de los derechos humanos de las mujeres?

RMM: La falta de financiamiento para las personerías jurídicas o de los grupos de hecho que hacen promoción de los derechos humanos para las mujeres, hace que las organizaciones de mujeres cierren sus puertas. Entendemos que África sea prioridad pero que la mayoría de la cooperación internacional haya migrado de nuestra región nos deja en mayor desprotección. Los pocos recursos que quedan son entregados principalmente a los Estados y siendo Estados controlados por personas religiosas hacen que sean amenazados los avances en los derechos humanos de las mujeres logrados en la década de los 90.

Sería importante trabajar sobre los derechos humanos de algunos grupos de mujeres que todavía que no son consideradas como seres humanos como las mujeres indígenas, lesbianas, transexuales.

SC: Las mujeres se encuentran ahora ante la posibilidad de diseñar una nueva agenda de desarrollo. Una agenda que sea inclusiva, que se dibuje de abajo para arriba; con metas creíbles; con indicadores de derechos humanos cruzados por el género. Pero para ello, tienen que poder participar en los espacios donde esa agenda se discute. Y esa participación no se está dando. No al menos de la manera que tiene que darse: amplia, democrática, diversa, plural. Corremos el riesgo de repetir la experiencia de los ODM y seguir abordando las consecuencias de los problemas sin enfrentar ninguna de sus causas.

GT: La mayor amenaza procede de aquellas expresiones que estimulan el miedo y los fundamentalismos en el marco de una enorme voracidad que incrementa la exclusión y el despojo de medios de vida a la mayoría del planeta. Nuestra oportunidad reside en la movilización global que se viene expresando en diferentes lugares del planeta. De nuestra participación en esas expresiones depende agenciar cambios radicados en una resistencia creciente a someternos al engaño. Mis expectativas residen en el poder de la gente que nace de las solidaridades entre quienes despiertan. La nueva agenda de desarrollo debe deslegitimar el paradigma que se ha impuesto globalmente y sobre nuestras comunidades políticas. Ya ha quedado suficientemente acreditado que bajo ese paradigma de desarrollo, los derechos de las mujeres y las niñas no pueden ser garantizados.

1) La costarricense Rose Mary Madden es Oficial de Programa especial Derechos Humanos de las Mujeres del Instituto Interamericano De Derechos Humanos (IIDH), Susana Chiarotti de Argentina es directora del INSGENAR e integrante del Cladem, y Giulia Tamayo de Perú, trabajó hasta 2012 en Amnesty Internacional en España.

Category
Análisis
Source
AWID