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“I name myself as an identity that this oppressive State refuses to acknowledge”

NOTAS DE LOS VIERNES: AWID conversó con Sara Álvarez Medrano, joven feminista maya y lesbiana sobre cuál ha sido su experiencia de vida como lesbiana en su comunidad, las discriminaciones que ha tenido que enfrentar y sus recorridos feminista y espiritual.

Por Gabriela De Cicco

En Guatemala hay 22 grupos lingüísticos mayas, y Sara Álvarez Medrano, es de uno de los mayoritarios, el Maya K’iche’. Sara nació en Santa Cruz del Quiché, cabecera departamental de la región El Quiché, pero a los 4 años, debido a la guerra, su familia tuvo que movilizarse viviendo en diferentes lugares, pero ya hace como treinta años que vive en la capital de Guatemala.

Hablando sobre su proceso de visibilización, Sara nos contó que 15 años atrás salió con una chica, que fue su primera relación. Su hermana descubrió algunas notas que ellas habían intercambiado y se lo contó a sus otras hermanas y a su madre. De todas formas, Sara cree que su madre se dio cuenta por sí sola, “ella es una mujer muy observadora, y nosotras como una familia indígena, vivimos la mayoría juntas. Tenemos una vida familiar bastante intensa y colectiva. Mi madre siempre está observándonos, y evidentemente había visto mi cercanía y mis formas de estar con esta chica. Porque como yo antes había estado con chicos, ella llegó a la conclusión de que era lesbiana, porque ya solo me mantenía con esta chica. Yo no negué lo que ella sospechaba, y desde ese momento fue el inicio de todo un proceso familiar”.

Sara recuerda algunas de las dificultades que experimentó en su casa, “mi madre es católica, es activista de la iglesia católica, entonces sus concepciones del lesbianismo son bastante fuertes, en relación a que es pecado y que no está bien. En Guatemala las comunidades indígenas y mayas han sido bastante colonizadas con la religión. Mi madre tuvo conversaciones con curas, con gente de su comunidad religiosa y lo único que le dijeron, que tenía que ir acompañándome, yo creo que la idea que le dieron es que en algún momento se me pasaría. Me fui de mi casa y me distancié algún tiempo de mi familia. Cuando me fui me dolió mucho, porque yo soy la hija más pequeña de 8 hermanos/as en total, super consentida y protegida, entonces la ruptura familiar fue bastante dura para mí. Luego fui retomando la relación con cada una de ellas. Actualmente lo llevamos muy bien, incluso regrese unos años a vivir con mis hermanas y mi madre, y todo bien”.

Una fuerte influencia feminista

Sara explica cómo el estar involucrada en los movimientos de mujeres la ayudó en su proceso personal, “Realmente no tuve dificultades en encarar mi proceso personal de ser lesbiana. Desde que salí del colegio me fui directamente a una organización feminista, la Agrupación de mujeres Tierra viva. Ahí conocí el feminismo más teórico, también al movimiento de mujeres y feministas, los derechos sexuales y reproductivos. Participaba en el movimiento de mujeres, conocía a lesbianas, tenía contacto con muchas mujeres, tenía información y mi proceso interno no fue tan duro. Creo que si hubiera vivido en una comunidad y no en la ciudad, hubiera sido mucho más difícil el inicio para mi, porque la represión a nivel comunitario y el control social es bastante más fuerte. No sólo yo hubiera sido reprimida, sino mi familia más juzgada”.

Mujer, Maya, lesbiana urbana

Sara explica que a pesar de que era muy conocida y querida en su comunidad aún así experimentó algún tipo de discriminación al realizar su viaje espiritual, “creo que a mi colectivo de mujeres mayas les ha costado un poco, tienen bastante homofobia, lesbofobia. Sobre todo tienen miedo de que sus hijas puedan llegar a vivir estas experiencias, pero me tienen mucho respeto y cariño”.

De todos modos, cuando se embarcó en un proceso espiritual desde la cosmovisión maya, sufrió mucho rechazo. Una de las guías le dijo: “ ‘Mira, si tú quieres ser hija de maíz, si tu quieres ser una hija maya, no puedes andar con esas cosas’. Entonces eso sí fue bastante duro para mí, de hecho me alejé un poco de esta comunidad por el rechazo a mi compañera y a mí. Yo me di cuenta que vivía muy mal el tema de hacer mi proceso de crecimiento espiritual maya y poder ser lesbiana, porque yo también estaba escindida, pensaba que no podía ser las dos cosas”.

De todas formas Sara decidió volver a intentarlo, “fui con otra guía espiritual y de cajón le dije: ‘Mire yo soy lesbiana, y yo quiero hacer el proceso espiritual, pero esta parte de mi vida la voy a mantener’. Entonces ella me dijo: ‘Mira, si creciste como parte del pueblo maya eres parte de tu pueblo, estás socializada desde ahí, eres producto de esta cultura, no te pueden decir que estás fuera’. Entonces mi proceso espiritual fue lo mejor que me pudo haber pasado para que yo misma pudiera integrar esa escisión de verme lesbiana y también maya a la vez. El proceso duró un par de años y me sentí completa, pudiendo ser mujer, maya, urbana, lesbiana, todo a la vez. En maya se dice lavado, ya que lo que haces es limpiar, organizar, ordenar, integrar todas tus energías, todo lo que eres, es un proceso que hace que te puedas ver a tí misma, que te conozcas profundamente. Una vez que has hecho el camino puedes acompañar a otras personas, y yo le decía a mi guía que esa parte era la que me daba más miedo: cómo voy a ser guía y voy a sufrir más rechazo, o no? Y ella me decía: usted es su propia misión, el poder resolverse, estar bien con lo que usted es, ya será un ejemplo y una enseñanza para todos los que estamos en esta comunidad, en la comunidad maya”.

Estar abierta a todas las formas de vida

Sara habla de la importancia de estar abierta, “Creo que nos tenemos que ver como personas y cuerpos integrales. Yo hace tiempo supe que tenía derechos como mujer y como mujer maya, pero a mí me quitaron el traje maya por el racismo y por la guerra. Yo me ponía mi corte, mi huipil y yo sentía que el racismo estaba a la vuelta de la esquina. Cuando me preparaba espiritualmente, aunque supiera que yo podría ayudar, y de hecho ahora mi guía nos dice a mi compañera y a mí: ‘ustedes han abierto un montón de cosas, ya están dando un ejemplo de que se puede vivir de otra forma’. Yo lo entiendo pero lo que te quiero decir es que una cosa es tener el conocimiento y saber que es así, y otra cosa es realmente sentirlo profundamente y actuar desde esa energía con coherencia. Porque yo sabía que tenía derechos pero no me ponía mi traje porque tenía un profundo sentido de inferioridad adentro de mí todavía. Y por eso desde Mujeres mayas Kaqla hablamos de que trabajar la sanación tiene una dimensión política. Porque tú no tienes solamente que recuperar el conocimiento de que tienes derechos como mujer y como maya y como lesbiana, sino cómo recuperas una fuerza interna que te haga coherencia con eso que estás diciendo. Es recién ahora que yo veo, interactúo desde un lugar más seguro, y más aceptado de mi misma.

Actualmente soy pública a nivel laboral, a nivel del movimiento de mujeres, social, y de derechos humanos que es en donde más me estoy moviendo. Toda mi familia lo sabe. Creo que para mí es un poco más fácil porque vivo en la ciudad, porque tengo colectivos lésbicos, feministas, mayas, y tengo una colectividad familiar bastante amplia que me permite moverme, y en mi colonia, en mi barrio, no soy controlada ni vista. Y lo hemos hablado con otras amigas de Kaqla, hay muchas de ellas que tampoco son mujeres casadas y que tienen otro tipo de relaciones que no están en la norma, y son super juzgadas, super controladas, y para ellas es una diferencia”.

Por último Sara dice que todavía hay mucho camino por recorrer para reconocer los problemas de las personas LGBTQI en Guatemala, “vivo en un Estado excluyente, racista, misógino, heteropatriarcal. Yo me nombro como una identidad que este Estado opresor no quiere reconocer. Es decir que no quiere que este sujeto político se construya a ella misma, que sea autónoma, que se autodefina. Yo estoy esforzándome en recuperar mis raíces y fortalecer la identidad, reconociendo las opresiones externas e internas, la opresión internalizada que le decimos en Kaqla. Estamos en eso, tratando de construirnos como sujetas políticas, con un liderazgo personal para poderlo hacerlo en lo colectivo”.

Category
Análisis
Source
AWID