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Chile: Proyecto de ley de aborto aún limita el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos

El aborto fue prohibido de manera total en 1989, un año apenas que terminara el gobierno el dictador general Augusto Pinochet[1]. Desde la vuelta a la democracia en 1990 se han presentado algunos proyectos que nunca se debatieron y quedaron archivados, pero este es el primero presentado por una presidenta o presidente. Y como nuestras entrevistadas opinan, este es también el primer proyecto con el que la sociedad entra en un debate real, y que tiene posibilidades de ser votado finalmente.

Proyecto de ley con alcance restringido

Según estimaciones realizadas por el gobierno y también desde el movimiento de mujeres, ya que no existen cifras oficiales, se estima que en este país se producen por año entre 100.000 y 140.000 abortos clandestinos.

Para los casos de embarazos por violación de niñas y adolescentes menores de 14 años, el proyecto propone ampliar el plazo de decisión de las 12 semanas habituales a 18 semanas. El proyecto también obliga a las/os médicos a adherir a la la confidencialidad del paciente y si bien permite la objeción de conciencia del profesional, en ese caso se derivará a la mujer a otro facultativo que no la tenga.[2]

Activistas feministas consideran que el presentarse un proyecto sobre aborto es un avance pero han criticado y señalado que el derecho a decidir libremente de las mujeres a cuándo realizarse el aborto y no que sólo sea en las tres causales, quedó afuera del proyecto.

Natalia Flores, Secretaria Ejecutiva del Observatorio de Género y Equidad, quien está trabajando actualmente en el Ministerio de Salud, nos explica que “El proyecto presidencial fue escrito e ideado en el contexto de la negociación entre los distintos partidos que conforman "Nueva Mayoría"[3], la coalición gobernante, basados en el posicionamiento que cada uno tiene sobre el tema del aborto. Es necesario señalar que el Partido Demócrata Cristiano integra dicha coalición, y es el que durante las más de dos décadas de democracia se ha negado insistentemente a formar parte de cualquier iniciativa que modifique la actual penalización absoluta del aborto en Chile. Así se logró crear este proyecto que claramente no logra asegurar el derecho a decidir de las mujeres chilenas, ya que afectaría aproximadamente al 3% de los abortos que se realizan en Chile. Las razones para que el proyecto se acotara a las tres causales, a nuestro entender, fue el poder generar un acuerdo al interior de la coalición gobernante”.

En un país donde más del 70% de su población es católica, se esperan ríspidos debates a nivel parlamentario. Incluso ya, dentro de la coalición Nueva Mayoría, y más allá de estas negociaciones mencionadas por Flores, algunas/os legisladores anunciaron que no apoyarían el proyecto.

Acción realizada fuera de La Moneda (Casa de Gobierno)

La realidad del aborto es más amplia y compleja

Siomara Molina forma parte de la coordinación de la campaña “Derecho a decidir = Personas libres”, una campaña que se inició en 2014 en la ciudad de Valdivia, al sur de Chile. Desde el margen no capitalino la campaña fue creciendo hasta tener representación en otras nueve ciudades capitales regionales del país, y su objetivo instalar, visibilizar la temática del aborto y concientizar sobre ello a la sociedad chilena.

Según Molina, y guiándose por la estimaciones no oficiales, concuerda con Flores en que este proyecto de aborto por causales va a responder aproximadamente sólo al 3% de los abortos que se realizan en Chile, “lo que significa que el 97% del resto de las mujeres en Chile seguiremos abortando en la clandestinidad, en condiciones de inseguridad, con el riesgo de ser criminalizadas”. Quienes participan en la campaña reconocen que el proyecto involucra un reconocimiento a los derechos de las mujeres, pero señalan que “la realidad del aborto es mucho más amplia que las tres causales, por lo tanto el proyecto resulta insuficiente.”

Molina señala que “por supuesto nosotras esperamos que si una mujer o una niña resulta embarazada producto de una violación tenga la posibilidad de abortar en condiciones óptimas, pero la realidad es más compleja. La decisión sobre abortar o no abortar es una decisión que cada mujer toma en su fuero interno de acuerdo a la situación que está viviendo cuando resulta embarazada. Y tiene que ver con muchas otras condiciones: económicas, familiares, laborales, afectivas, tiene que ver con tu proyecto de vida. Las mujeres decidimos abortar o no abortar independiente de lo que la ley nos diga. Tenemos derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, que no son los cuerpos y las vidas de quienes están tomando hoy las decisiones por nosotras. No son lo cuerpos de la iglesia ni los cuerpos de los médicos, ni los cuerpos del sistema judicial. Por lo tanto debiera ser nuestro derecho, pero ese derecho hoy en Chile está siendo absolutamente vulnerado.”

Concientizando a la sociedad chilena

Molina explica que algo que busca la campaña “Derecho a decidir = Personas libres”, es poder “concientizar a la sociedad chilena, y en particular a los movimientos sociales organizados, respecto a la situación de vulneración de derechos de las mujeres en materia de aborto, qué es lo que significa el aborto clandestino, cuál es la realidad de cómo abortamos las mujeres en Chile; y creemos que esta es una demanda que debiera ser transversal a la sociedad chilena y no sólo una demanda de las feministas.”

¿Qué sucede entonces con las mujeres en general? ¿Qué es lo que piensan sobre este proyecto de ley? “Corporación Humanas” viene realizando desde 2004 la Encuesta Nacional “Percepciones de las Mujeres sobre su situación y condiciones de vida en Chile”. En ladécima edición, cuyos resultados fueron presentados en diciembre del 2014, realizaron la siguiente pregunta: “¿Cuán de acuerdo está usted con que sea legal el aborto en cada una de las siguientes situaciones..?” A nivel nacional la adhesión al aborto terapéutico fue alta, entre un 70%  y 80%.

Carolina Carrera, presidenta de Corporación Humanas, explica que lo que también ha crecido en los últimos años es la aceptación del aborto en los casos de violación. “Esto se debe a la aparición en los medios de prensa en los últimos años de casos de chicas de 11 o 12 años que fueron violadas por padrastros, padres o algún familiar y que no tienen ninguna posibilidad de interrumpir ese embarazo, y yo creo que eso ha movido a una percepción más favorable de la ciudadanía hacia eso.”

Observando la encuesta, el porcentaje de aceptación baja a un poco más del 20% ante la posibilidad de que la mujer lo decida ante cualquier circunstancia. La brecha es muy significativa, y para Carrera ese dato viene a confirmar lo que sucede en un país donde el aborto está prohibido y criminalizado, donde “el fundamentalismo católico es tan fuerte, acompañado con campañas que denominan pro-vida y que cuentan con muchos recursos. Entonces, la verdad es que hace que sean políticamente correctas las respuestas de las mujeres ante las preguntas que incluyen los casos propuestos en el proyecto de ley, que son los casos extremos.”

Otras necesidades para avanzar los derechos sexuales y reproductivos

Molina y Carrera concuerdan en ciertos pendientes sobre derechos sexuales y salud reproductiva. Ellos son educación sexual, entrega de anticoncepción de emergencia y falta de una política de entrega sistemática de anticonceptivos a jóvenes mujeres y varones en los consultorios.

Molina comenta que como con el aborto “cualquier tema que en Chile tenga que ver con la sexualidad, es un tema que es tratado como un tabú.” Carrera opina que “parece existir el temor a que haya un mayor nivel de conocimiento, y si así se diera, habría mayores niveles de adhesión a la necesidad del derecho sobre nuestros cuerpos.”

Para Natalia Flores el gran tema pendiente en Chile “es la legalización del aborto en todas las circunstancias, y esto va acompañado de la ausencia de una ley marco que trate específicamente los derechos sexuales y reproductivos desde su generalidad pero también desde la especificidad de las diferentes formas de ser mujer. Un marco legal que asegure la maternidad voluntaria, tanto para las mujeres que deciden no serlo como para las que biológicamente no pudiendo lo desean. Tampoco hay una regulación referida a la maternidad lésbica, ni la fertilización in vitro para las mujeres solteras o lesbianas. Otra de las grandes deudas es todo lo que hace a las mujeres transgéneras desde la dignidad en la atención publica de salud como respecto de las cirugías de cambio de sexo”.

Lo que piensa Carolina Carrera, es algo que parece hacerse eco de muchos de los pensamientos de otras feministas de la región, en muchos de los países donde se están dando luchas similares, “Si el cuerpo es el territorio donde se ejercen los derechos, en la medida en que no tengamos derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos ¿de qué otros derechos nos están hablando?”.

[1] Pinochet fue presidente de facto en Chile desde 1973 hasta 1990.

[2]http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/01/31/bachelet-presenta-proyecto-de-ley-para-despenalizar-el-aborto-en-chile-2871.html

[3] Nueva Mayoría está conformado por Partido Socialista, Partido por la Democracia, Partido Demócrata Cristiano, Partido Comunista, Partido Izquierda Ciudadana, Partido Movimiento Amplio Socialista , Partido Radical Socialdemócrata.

Category
Análisis
Source
AWID