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© Adolfo Lujan | Flickr (CC BY-NC-ND 2.0) - modified

Popularizar las realidades feministas invisibles

Dr. Pragati Singh (@Dr.PragatiSingh), Delhi, India

En 2019, fui invitada por la BBC para hablar en la 100 Women Conference en Delhi, India. El tema era «El futuro del amor, las relaciones, y las familias». El público presente en el gran salón consistía mayoritariamente en jóvenes indixs: estudiantes universitarixs, profesionales, activistas, etc.

Creo que la única manera de comenzar a pensar en un futuro es empezar por ubicarnos firmemente en nuestras realidades actuales.

Entonces, inicié mi ponencia con una «estimulación de ideas».

«Voy a decir siete términos separados por pausas, y me gustaría que ustedes observaran la imagen mental que cada término evoca en sus mentes. Pueden cerrar los ojos ahora. ¿Listxs?», y empecé:

  • Un elefante volador
  • Amor
  • Una relación íntima
  • Una cita romántica
  • Matrimonio
  • Una familia ideal
  • Sexo

«Díganme, ¿cómo era el elefante volador? ¿Alguien vio uno con enormes orejas caídas?» Simultáneamente, les mostré la primera página que aparece cuando se busca en Google este mismo término. Hubo gestos de sorpresa cuando la pantalla se cubrió de imágenes de Dumbo, exactamente lo que todxs habían imaginado. 

«¿El amor apareció como un corazón rojo para algunxs de nosotrxs?»
Nuevamente, hubo un estruendo de asentimiento y sorpresa en todo el salón cuando les mostré los resultados de Google.

«¿Qué apareció en el caso de ‘relación íntima’? ¿ Puede que haya sido un hombre y una mujer en un cálido y romántico abrazo?»

«¿Sus ideas de una cita romántica fueron también tan cursis como esto?»
La idea de Google de una cita romántica:  un hombre atractivo sentado en una mesa frente a una mujer hermosa, con una puesta de sol de  fondo. Algunos pétalos de rosa y algunas velas junto a las copas de vino. El salón resonó de risas avergonzadas.

«¿Y así se vio el matrimonio?»

«La familia ideal, ¿fue acaso una con un marido y una esposa y  sus dos hijxs, un varón y una niña? Bueno, ¡adivinen!»

«¿Alguien quiere compartir lo que apareció con la palabra sexo? ¿Genitales? ¿Penetración?»

El salón quedó en silencio. A la espera de la siguiente diapositiva hubo risitas ahogadas, que se transformaron en risas, alaridos y aplausos cuando aclaré que no iba a mostrar los resultados de Google para este término.

De todos modos, ¿qué es Google sino un espejo de nuestro pensamiento colectivo? En realidad, no es tan sorprendente que todes (incluido Google), aparentemente, pensemos en las mismas imágenes. La mayoría de nosotrxs nos damos cuenta rápidamente de que nuestras primeras imágenes instintivas son estereotipadas, limitadas, lugares comunes.

Puede que, desde hace mucho tiempo, algunxs de nosotrxs hayamos abandonado las ideas heteronormativas y tradicionales sobre el amor y el matrimonio. Y, sin embargo, algo parece habernos impedido popularizar las realidades feministas que tienen más matices. Estas, entre otras, incluyen aquellas que reconocen que:

  • una relación íntima monogámica y comprometida no es necesariamente una relación romántica;
  • o que una cita romántica puede incluir tres personas, todas ellas progenitoras plenamente legales de lx mismx niñx;
  • o que los matrimonios más felices pueden ser aquellos que nunca han sido consumados y que no implican ninguna intimidad sexual;
  • o que la liberación sexual puede incluir la celebración de la «virginidad» de por vida.

Estas realidades feministas han existido en forma paralela con las realidades heteronormativas a lo largo de la historia, existen actualmente entre nosotrxs, y, en un futuro feminista,  reclamarán una mayor relevancia. 

Estos son modelos que desafían la romantización del modelo singular «ideal» y, sin intentar reemplazarlo, nos piden que demos espacio a la pluralidad.

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Mi amigo David cría a Octavia conjuntamente con dos de sus amigos en California, uno de los pocos lugares en el mundo donde esto está aprobado oficialmente por el Estado.

Los tres son considerados progenitores legales iguales, en todo respecto, de esta niña que ahora tiene dos años. Su mayor desafío consiste en balancear a los tres conjuntos de abuelxs con únicos dos períodos de vacaciones anuales que hay en Estados Unidos.

Este tipo de legalización es parte de un creciente movimiento en muchos países del mundo actual. El antiguo proverbio africano dice: Para criar unx niñx hace falta una aldea. Las familias multiparentales desafían el concepto de que una pareja (varón y mujer) es la unidad óptima para criar a unx niñx.

De hecho, incluso, ¿es « la pareja heterosexual» la unidad óptima para las relaciones?

«En el largo recorrido de la historia humana, la familia nuclear será probablemente considerada una aberración de muy breve duración...», sostiene Ernest Callenbach.

Tradicionalmente definida como una pareja heterosexual junto con sus hijxs, la «familia nuclear» se convirtió en norma con la industrialización. El término fue acuñado recién en el siglo XX.

Mi amiga india de veintiséis años está en una relación saludable con dos varones. No le importa el reconocimiento legal de esta relación, pero le gustaría que esta opción estuviera disponible.

El poliamor se refiere a la capacidad de amar a más de una persona a la vez, con el consentimiento de todas las partes involucradas. Numerosos estudios realizados en los Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá muestran con suma claridad el crecimiento de variadas formas de no-monogamia *ética*.

El poliamor refuta la idea central de «la persona definitiva», del alma gemela, sobre la cual se construye la romantización del amor monógamo contemporáneo. Y, si bien el poliamor no es, ciertamente, el ideal de todxs las personas, plantea una pregunta válida para todxs nosotrxs: ¿es justo esperar que una única pareja sea capaz de satisfacer todas nuestras necesidades, desde aquellas relacionadas con la seguridad y la estabilidad hasta las que tienen que ver con la aventura y el misterio?

Si se le preguntara al Dr. Paul Dolan, él diría «... si eres un varón, probablemente deberías casarte; si eres una mujer, ni te molestes en hacerlo.» Escribe esto sobre la base de una investigación que demostró que, en todo el mundo, el subgrupo poblacional más saludable y más feliz está compuesto por mujeres que nunca se casaron ni tuvieron hijxs. Debemos ser cautelosxs con este tipo de conclusiones abarcadoras, pero, aun así, vale la pena analizar si la institución del matrimonio beneficia a los géneros en forma desproporcionada.

Una de mis amigas vive esta realidad feminista. Es una mujer india promedio que, cuando tenía unos treinta años, decidió activamente mantenerse soltera. Veinte años más tarde permanece libre de matrimonios, hijxs y remordimientos.

En comparación con el 2001, el censo de India de 2011 registró un aumento del 68% de las «mujeres que nunca se casaron» en el grupo etario de los 35-44 años. Cabe señalar que ese subgrupo poblacional tuvo, durante el mismo período, un aumento general del 27%.

La soltería, cuando es elegida por mujeres como mi amiga, desafía la narrativa que insta, especialmente a las mujeres, a buscar su plenitud a través del matrimonio. En efecto, desafía la noción misma de que todas las personas tienen necesidad de estar en pareja.

Cualquiera que haya usado Tinder alguna vez sabe que el sexo y la intimidad no siempre aparecen en la misma ventana de chat, y mucho menos en la misma habitación o en la misma persona.

Las relaciones maritales fueron inicialmente diseñadas para ser una institución legal y social que permitiera el sexo y la crianza de lxs niñxs. Pronto, se convirtieron en algo fuertemente ligado con la idea del amor, el romance y la intimidad, y así se han mantenido, en gran medida.

Por lo tanto, cuando digo que es posible tener una relación amorosa, monógama y comprometida sin romance ni sexo, no parece tener sentido. Y si digo que para algunas personas esto es deseable, no se entiende en absoluto.

Mi amiga Jay, una joven india, me dice que sus relaciones íntimas siempre han sido románticas, profundas, comprometidas, amorosas Y no sexuales.

Pero la cuestión es que, si se busca en Google «relaciones sin sexo», aparece algo como esto:

FR Mag - Dr. Pragati Singh - mainstreaming _ Sexless relationship images from Google search

Estoy aquí para decirles que esto también es el aspecto de muchas relaciones no sexuales.

FR Mag - Dr. Pragati Singh - mainstreaming _ Happy relationship images from Google search

Parece que hemos crecido creyendo que existe solo esta receta, universalmente favorita, para hacer una torta. Se presume que para hacer la torta «ideal», todxs debemos:

  • tomar 2 unidades de personas,
  • y hornear una base de amor platónico; luego
  • agregar una capa homogénea de romance, como glaseado,
  • y espolvorearla con una generosa cobertura de sexo.

Les estoy pidiendo que consideren que esta torta podría variar, en su composición, para distintas personas. Quizás a algunas no les guste nada el glaseado, o la cobertura. Estoy aquí para proponer que, para algunxs de nosotrxs, la base platónica en sí misma puede ser la torta más sabrosa de todas. Que esta torta no *carezca* necesariamente de algo es, también, una realidad feminista.

Estas relaciones no sexuales y no románticas, aunque satisfactorias, desafían la presunta jerarquía entre intimidades platónicas, románticas y sexuales.

Muchos estudios muestran que lxs millennials están teniendo menos sexo que cualquier otra generación precedente. ¿Recuerdan los memes «El sexo está bien, pero alguna vez has...»?

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Estas «elecciones», sin embargo, no son igualmente accesibles para todxs nosotrxs.

Durante los últimos seis años, he facilitado un espacio para una minoría en gran medida olvidada dentro de las propias minorías: las personas asexuales y no sexuales. Es algo que empecé con una simple página de Facebook llamada Indian Aces, que ha crecido hasta convertirse en un movimiento más amplio dedicado a la promoción, la investigación, la realización de campañas de concienciación y talleres, y la construcción de comunidad.

En algunas culturas, el peso de la «condición» asexual y no sexual puede recaer por igual en todos los géneros. Sin embargo, en contextos como el de India, que es en gran medida patriarcal,donde la educación sexual es mínima, donde las mujeres viven con muy poca autonomía corporal, donde los matrimonios concertados son la norma, donde los partos son una expectativa obvia y la violación conyugal no es reconocida como violación, este peso está sumamente desequilibrado.

¿Qué sucede con estas mujeres, cuando les ofrecemos solamente un modelo «aceptable» de relaciones adultas y de familia? ¿Qué sucede cuando quedan atrapadas entre una cultura que las empuja hacia la agresión sexual y un feminismo ciego a su existencia?

Escriben desesperadamente a un espacio que, en 2014, era solo una página de Facebook semiactiva, contando sus historias, esperando ser salvadas. Comparten que están planeando escapar de sus hogares, que están deprimidas y con tendencias suicidas, que les aterroriza pensar que el hombre con el cual sus familias están tratando de casarlas puede violarlas, y comparten los poemas que escribieron después de la primera vez que fueron abusadas.

La realidad feminista es aquella en la cual tener una relación no es la única forma en que una mujer puede obtener su identidad; en la que tener unx hijx no es el único modo de sentirse plena. La realidad feminista es aquella en la que el sexo libre no es la única manera de sentirse sexualmente liberada, y en la que podemos reconocer que ser discriminada por «virgen» es algo tan real, generalizado y nocivo como ser discriminada por «puta».

Y un futuro feminista es un futuro en el que las historias compartidas por estas mujeres dejen de ocurrir.

 


«Angels go out at night too» [Los ángeles también salen de noche] 

Chloé Luu (@Electrichildren), Francia

Fotografías de los ángeles de mi vida, solo algunas mujeres y personas no binaries de color retratadas mientras pasan el tiempo, se cuidan entre sí y expresan su amor mutuo. Son estos momentos tan simples los que nos dan más empoderamiento

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Chloé Luu (@Electrichildren)
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Chloé Luu (@Electrichildren)
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Chloé Luu (@Electrichildren)
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Chloé Luu (@Electrichildren)

 


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