AWID es un organización feminista internacional de membresía, que brinda apoyo a los movimientos que trabajan para lograr la justicia de género y los derechos de las mujeres en todo el mundo.

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© Adolfo Lujan | Flickr (CC BY-NC-ND 2.0) - modified

Nota de la editora

Yewande Omotoso

Hace unos meses este año, abrimos una convocatoria donde invitábamos a presentar artículos, reflexiones, obras de arte o poesía para esta revista digital. Nos reconforta profundamente la entusiasta respuesta. Recibimos más de 450 presentaciones provenientes de más de 150 países y territorios de todo el mundo. Como se pueden imaginar, decidir la selección definitiva fue un enorme desafío, pero esperamos haber creado un mosaico diverso de intereses, contextos, conocimientos y creatividad. Cada pieza es íntima y reveladora a su propia y singular manera. El tema de la revista era «Realidades Feministas». En lo personal nunca me había topado con este término hasta que me involucré con AWID en este proyecto. Mi primer pensamiento se detuvo en la palabra «realidad». De hecho, al observar nuestro mundo, la realidad que concierne a la violencia continua que se inflige sobre los cuerpos de las mujeres y las personas trans es revulsiva. Sin embargo, rápidamente comprendí que las «Realidades Feministas», tal cual el término que AWID acuñó, no tiene que ver con contemplar cuánto de la montaña nos queda por escalar, sino más bien con reconocer lo alcanzado, creado, forjado, negociado, por lo que se ha luchado y lo que se ha conquistado, lo que se ha cosechado, demandado y vertido en la existencia.

Así, con un cambio rápido de perspectiva, comencé a comprender el concepto «Realidades Feministas». Como apasionada de las palabras, a medida que el proyecto avanzaba, me enamoraba del uso del término «realidades» en este concepto. Entonces, no son futuros feministas, ni lucha feminista, sino realidades feministas. Llegué a enamorarme del uso de la palabra «realidades» no como una forma de castigarnos por las brutales circunstancias de nuestra condición actual, sino como una manera de apuntalarnos en el conocimiento de lo que hemos logrado (convertido en realidad) aun cuando seguimos desafiando, luchando, resistiendo, organizando, cuidando, amando, nutriendo y protegiendo. Las Realidades Feministas se sienten como un cambio radical de cultura en tiempos donde describir las atrocidades puede convertirse en rutina, y de hecho así debe ser. No sugiero aquí de ningún modo que ser conscientes de todo el esfuerzo que resta por hacer y de todos los horrores esté mal o equivocado ni que sea contraproducente, pero sí encontrarán en estas piezas —además de un aporte a la concienciación— una profunda inteligencia, actos de desobediencia y una reivindicación propia: aquí estoy.

Las Realidades Feministas son una invitación cálida y afectuosa, una suerte de acto de cuidado y preservación colectivo (en oposición al autocuidado), una invitación a atesorar, a hacer inventario de toda la labor realizada para que no desaparezca.

Y así esta edición de la revista constituye una oportunidad para que nuestras Realidades Feministas salgan a la luz en todo su desorden, alegría, potencia y genialidad. La veo como una ocasión de reconocimiento, literalmente, de volver a conocer. Al reflexionar acerca de todo esto me vino a la mente el vocablo zulú sawubona que se traduce como «lxs vemos» o como a mí me gusta pensarlo: «lxs reconocemos». Reconocemos sus Realidades Feministas, a ustedes colaboradorxs, feministas, trabajadorxs, activistas, lxs reconocemos en su pluralidad, multiplicidades, complejidades y valentía. Reconocemos el poder de ser capaces de soportar la magnitud de la montaña por delante como sus diversos valles y senderos ya trazados.

Hay un tiempo para todo y esta edición de la revista llega cuando la crisis del heteropatriarcado ha cobrado aún más notoriedad. Estxs autorxs han hecho propias estas páginas, este espacio y este momento para enriquecernos en el conocimiento de todas y cada una de las grandes y pequeñas victorias obtenidas cada día en los distintos rincones del mundo. Les invitamos a inspirarse en estas historias, en las imágenes; a sentir la suave intimidad de estos relatos y descripciones y permitirse llenarse de ellas y sostenerse en ellas.


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