AWID es un organización feminista internacional de membresía, que brinda apoyo a los movimientos que trabajan para lograr la justicia de género y los derechos de las mujeres en todo el mundo.

Afíliate hoy mismo

© Adolfo Lujan | Flickr (CC BY-NC-ND 2.0) - modified

Liberar a la Iglesia, descolonizar la Biblia para las mujeres de Papúa Occidental

Rode Wanimbo (@rodwan986), Jayapura, provincia de Papúa, Indonesia

«Señor, somos indignas. Somos las que pecaron, porque Eva comió el fruto en el Edén. Solo somos mujeres que cultivan batatas, cuidan cerdos y dan a luz niñxs. Creemos que tú moriste en la cruz para liberarnos. Gracias, en el nombre de Jesús, amén».

Esta es una plegaria típica de las mujeres que he escuchado en mis visitas a ministerios en varias aldeas. Incluso yo dije la misma plegaria durante muchos años.  

Nací y crecí en Agamua, en la Cordillera Central de Papúa Occidental. Mi padre pertenece a la tribu lani y mi madre viene de lxs walak.

En las lenguas lani y walak -lenguas que se hablan en la Cordillera Central- tiru significa pilar. Hay cuatro tiru (pilares) firmemente enclavados en el medio de las casas redondas (honai) de lxs lani, alrededor de la wun’awe u horno. Los tiru siempre están hechos del tipo más fuerte de madera, llamada a’pe  (árbol de palo fierro). Cuanto más calor y humo del fuego del honai recibe la madera, más fuerte se hace. Sin los tiru, la honai no podría sostenerse con firmeza. Las mujeres de Papúa Occidental son estos tiru. 

Papúa Occidental está ubicada en la parte oeste de la isla de Nueva Guinea, contiene algunas de las montañas más altas del mundo, las selvas más densas y los recursos minerales más ricos. Es el hogar de más de 250 grupos y tiene una biodiversidad increíble. Debido a su riqueza natural, Papúa Occidental ha sido el blanco de invasores foráneos durante siglos. Hasta 1963, estuvimos colonizadxs por lxs holandeses. Sin embargo, en 1969, y luego de un acto político manipulador, fuimos transferidxs de lxs holandeses a Indonesia. 

Los primeros misioneros alemanes llegaron a la Isla Mansinam, Manokwari, en 1855. Luego, en la década de 1950, el cristianismo fue traído a la Cordillera Central de Papúa Occidental por misioneros protestantes descendientes de europexs que provenían de Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. 

Según la Escritura, en Génesis 1:26-27, el Hombre y la Mujer fueron creadxs a imagen y semejanza de Dios. Significa que toda la humanidad está hecha con la vocación y la capacidad de ejercer dominio. Radah, la palabra hebrea para dominio, significa administración. Radah no es un llamado a ejercer el poder imperial, como fue declarado por el Papa Nicolás V, lo que otorgaba a las naciones católicas el derecho a «descubrir» y reclamar el dominio sobre tierras no cristianas. Reducir la capacidad de lxs humanxs para ejercer dominio, es reducir la imagen de Dios en la tierra (Lisa Sharon Harper, The Very Good Gospel).

La Iglesia Evangélica de Indonesia (GIDI) fue establecida como institución en 1963. En la liturgia del servicio dominical de la GIDI, a las mujeres se las considera indignas de asumir ninguna responsabilidad, excepto la de recoger ofrendas. En 2003, después de 40 años, se introdujo un Departamento de Mujeres dentro de la estructura de liderazgo del Sínodo.  

En noviembre de 2013, me encomendaron ser presidenta del Departamento de Mujeres del Sínodo de la GIDI.

 Junto con varias otras mujeres  líderes, formamos un grupo celular que se dedica a «descolonizar la Biblia». Aprendimos juntas cómo reconstruir la interpretación de los textos bíblicos para abogar por las mujeres. 

Una teóloga feminista llamada Elisabeth S. Florenza lo llama teoría hermenéutica feminista (Josina Wospakrik, Biblical Interpretation and Marginalization of Woman in the Churches of West Papua).

Además de formar este grupo, entrevistamos a nuestras ancianas para recoger la sabiduría y valores de nuestrxs ancestrxs. Como dijo Bernard Narakobi, en su libro The Melanesian Way: «Nuestra historia no comenzó con el contacto con los exploradores occidentales. Nuestra civilización no empezó con la llegada de los misioneros cristianos. Porque tenemos una civilización antigua. Es importante que le demos la dignidad y el lugar adecuados a nuestra historia».

La yum es una red anudada o una bolsa tejida hecha a mano con fibra de madera o con hojas. Es altamente valorada porque simboliza la vida y la esperanza. Cuando las mujeres lani y walak se casan, nuestras tías maternas nos ponen una yum sobre la cabeza. Significa que tenemos la responsabilidad de dar vida y de proveer comida. La yum se usa para llevar los productos de la huerta, también es usada como contenedor donde hacer dormir a los bebés, porque da calor y una sensación de seguridad. 

«Las mujeres de Papúa Occidental son yum y tiru» se  se convirtió en la principal referencia cuando contextualizábamos a las mujeres ante los ojos de Jesucristo en las discusiones de  seminarios y grupos focales. Entre 2013 y 2018, nos concentramos en reconstruir la visión de las mujeres en la GIDI y en adquirir una imagen propia saludable. Todavía estamos en el proceso de entender quiénes somos para Jesús, en vez de quiénes  los teólogos y los padres de las primeras iglesias nos decían que éramos. Josina Wospakrik, una teóloga de Papúa Occidental, dijo que «El Evangelio es increíblemente rico, pero ha sido empobrecido debido a las ambiciones humanas y sus agendas”.

Desde 2018, el equipo de Liderazgo de Mujeres de la GIDI y yo hemos elaborado cuatro programas prioritarios: Descolonización de la Biblia, Narración en círculo, Formación de formadorxs para alfabetización y Género. El cuarto brindó apoyo en contabilidad simple y talleres de grupos de ahorro, facilitados por Yapelin y Yasumat, las cuales son organizaciones de base religiosa, formadas por líderes de la GIDI para atender las necesidades económicas, sociales y de salud de las mujeres en las comunidades.

Narración en círculo

En este programa creamos un espacio seguro para que las mujeres hablen: cada mujer tiene una historia. Nos sentamos todas juntas y aprendemos cómo ser buenas oyentes. 

«Me hice cristiana y me enseñaron que el gobierno es el representante de Dios. ¿Por qué el gobierno no hizo nada cuando el ejército quemó mi aldea y mató a mis parientes?», preguntó una mujer en el círculo de narración. «Mi tía fue violada». Se detuvo por un rato. No podía hablar. Lloró. Todas lo hicimos. 

El proceso de narrar nos ha conducido a una conversación profunda. Comenzamos a contextualizar textos bíblicos  en relación con nuestras realidades diarias.

Empezamos haciéndonos preguntas entre nosotras: ¿dónde está Dios en nuestros momentos más difíciles?, ¿el gobierno estatal realmente representa a Dios en la tierra?, ¿por qué el Creador permite que la gente privilegiada destruya Su propia imagen en el nombre del cristianismo y del desarrollo? Durante el proceso, me di cuenta de que había estado leyendo la Biblia usando los anteojos de otra persona. 

La iglesia debe ser un lugar seguro para compartir historias y ser un lugar cómodo para detenerse y descansar. Al reflexionar sobre los testimonios, quienes cuentan sus historias comienzan el proceso de recuperarse de las heridas y del trauma. 

Alfabetización financiera para mujeres

Culturalmente, la gente de Papúa Occidental invierte en relaciones. El concepto de ahorro es entendido como una inversión en relaciones, no en una cuenta bancaria. Y, si bien el gobierno central indonesio ha otorgado una autonomía especial para responder a la demanda de autodeterminación de los pueblos de Papúa Occidental, muchas políticas del gobierno dañan la calidad de la vida familiar y no tienen en cuenta las vidas de las mujeres. Las altas tasas de analfabetismo entre las mujeres implican que la mayoría de las mujeres no tengan acceso a una cuenta bancaria. Sin dinero ahorrado, el acceso a servicios médicos se convierte en una lucha. 

A través de los programas prioritarios, Yapelin, con la participación activa y el apoyo de las mujeres, creó grupos de ahorro en Bokondini y Jayapura. Los grupos de ahorro están presididos por mujeres que tienen acceso a un banco. 

En coordinación con Yayasan Bethany Indonesia (YBI) y Yayasan Suluh, una organización de base religiosa radicada en Jayapura, facilitamos cuatro talleres de alfabetización. El equipo de alfabetización facilitó la formación de formadorxs en tres diócesis diferentes: Merauke, Sentani y Benawa. Ahora tenemos 30 facilitadorxs en diferentes congregaciones, que llevan adelante programas de alfabetización. 

La falta de apoyo financiero para nuestros programas no nos detendrá. Ser estigmatizadas como rebeldes no impedirá que nos pongamos de pie y hablemos en las reuniones de evaluación de la iglesia y en las conferencias. Es estresante, pero estoy comprometida, junto con varias mujeres líderes, a apelar a quienes tienen el poder dentro de la iglesia para liberarla. 

El Evangelio conocido como la Buena Nueva debe transformarse en la noticia que libere a las mujeres de un círculo de poder muy patriarcal, que las libere del estigma social y que las devuelva al propósito original del Creador.

El Evangelio debe ser un espejo que refleje quiénes somos colectivamente. Como dijo Lisa Sharon Harper en su libro The Very Good Gospel: «El Evangelio no se trata sólo de la reconciliación de una persona con Dios, consigo mismx y con la comunidad. También habla sobre la justicia sistémica, la paz entre grupos de personas y la liberación de lxs oprimidxs.»

 

Rode Wanimbo es la presidenta del Departamento de Mujeres de la Iglesia Evangélica de Indonesia (GIDI).

 


«Offerings for Black Life» [Ofrendas para las vidas negras] 

Sokari Ekine (@blacklooks), Nueva Orleans

Proceder de un lugar de sanación y autocuidado es un acto político que nos guía para mantener el foco y avanzar unidxs. En Nueva Orleans, creamos y crearemos altares en honor a quienes murieron a manos de la policía y los parapolicías supremacistas blancos.

FR magazine - Sokari Ekine - 1
Sokari Ekine (@blacklooks)
FR magazine - Sokari Ekine - 2
Sokari Ekine (@blacklooks)

 

 


< Anatomía de la historia de una sobreviviente

Mi ramadán queer >

Comparte