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© Adolfo Lujan | Flickr (CC BY-NC-ND 2.0) - modified

Kunyit asam: Las raíces del amor y la resiliencia

Prinka Saraswati, Gianyar, Bal

El ciclo menstrual habitualmente abarca entre 27 y 30 días. En ese lapso, el período en sí dura de 5 a 7 días. La fatiga, los cambios de humor y los espasmos son el resultado de la inflamación durante la menstruación. 

En la cultura javanesa tradicional, este es un momento en el que las mujeres deben descansar y cuidarse. En ese tiempo, una mujer toma kunyit asam, un jamu o infusión de hierbas para aliviar la inflamación. Este elixir consiste en cúrcuma y tamarindo hervidos juntos en una cacerola.

Todavía recuerdo mi primer período: fue un día antes del día de graduación de la escuela primaria. Recuerdo ir pedaleando en la bicicleta y sentir algo tibio que se deslizaba por mis muslos. Al llegar a casa, hice todo lo posible para limpiarme y luego me puse una compresa menstrual. Mi madre llegó del trabajo unas cuatro horas después. Le conté que era mi primer día del período. Me miró a los ojos y me preguntó cómo me sentía. Le dije que estaba dolorida, que el cuerpo se me había inflamado por todos lados. Entonces, me pidió que la acompañara al patio. La seguí hasta nuestra pequeña selva; mi madre se sentó en el suelo y sonrió.

«¿Ves esta hoja delgada? Es la hoja de kunyit, *empon-empon, que te deja un tinte amarillo en los dedos. Lo más importante no son las hojas, sino las raíces. Tienes que cavar en la tierra y quitar las raíces  lentamente», dijo mi madre, y me mostró cómo recoger las raíces de kunyit o cúrcuma. Luego, fuimos a la cocina donde había puesto tamarindo a hervir. Mientras esperábamos que el agua hirviera, me mostró cómo lavar y rallar esa raíz anaranjada y amarilla. Entonces, agregamos la cúrcuma rallada al agua que hervía con el tamarindo. «Mañana puedes prepararlo tú misma. ¡ Esto te va a ayudar a sentirte mejor!»

Recuerdo la primera vez que lo probé, sabía algo amargo pero también agrio. Mi madre siempre lo servía tibio. También ponía una parte en una botella grande, que yo me colocaba en el abdomen o en la zona lumbar para aliviarme más.  Durante los días posteriores, las manos de mi madre y las mías, sus manos, mis manos, tenían un color amarillento. Mis amigas se daban cuenta cada vez que yo tenía el período, porque esos días mis manos siempre estaban amarillas. Un año más tarde, me enteré de que podías comprar la versión envasada en tiendas del barrio. Sin embargo, yo seguía preparando mi propio kunyit asam cada vez que me venía la menstruación, porque el que vendían envasado en la tienda era frío. No olía a tierra mojada ni a cocina calentita.

Ahora soy una mujer de 26 años que prepara informalmente esta infusión para sus amigas cuando tienen el período. La he preparado para mis compañeras de apartamento y he enviado algunas a mis amigas que viven en otras ciudades. No cultivo las raíces de cúrcuma en mi jardín, pero he cultivado y compartido el amor de mi mamá. Lo que alguna vez iba del jardín a la taza, ahora va del *pasar a la taza.

Hace un par de días, le pregunté a mi madre quién le había enseñado a preparar jamu. «¿Quién más? ¡Yang ti*! Tu abuela no solo era maestra», me respondió. Nunca tuve un vínculo estrecho con mi abuela. Ella falleció cuando yo tenía ocho años. Todo lo que sabía por mi mamá era que mi abuela era maestra de matemáticas y que además tenía  cursos después de la escuela. La imagen que conservaba de mi abuela era la de una mujer muy trabajadora que era algo distante con sus hijas e hijo. Mi mamá no discrepó con eso, pero la razón obedecía a su instinto de supervivencia como madre. «Ella intentaba hacerse el tiempo. Intentaba. Me enseñó a preparar jamu para que yo supiera cuidarme y cuidar también de mis hermanas».

Mi madre es la segunda de siete hijas e hijos, seis son mujeres. La razón por la que mi abuela le enseñó fue simplemente para que todas sus hijas supieran cuidarse unas a otras. Mientras mi madre aprendía a preparar la infusión, su hermana mayor aprendía a plantar cúrcuma. Yang ti sabía a cuál le gustaba más el aroma de la tierra y a cuál el de la cocina. Mi madre era esta última. Ella aprendió a cultivarla de mi tía, su hermana mayor.

Mi abuelo trabajaba en un banco, pero lo despidieron cuando tenía algo más de 40 años. De modo que mi abuela tuvo que buscarse otro trabajo por su cuenta para sostener a sus hijas e hijo. Mi madre iba a la escuela secundaria en aquel entonces, cuando un día Yang ti  la despertó a ella y a su hermana mayor al amanecer. «¿Me ayudan a recoger unas raíces?» Por supuesto, nadie dijo que no; menos si se trataba de tu madre, y menos aún si naciste en la cultura javanesa en la que responder «no» sonaba a mala palabra. Juntas, las tres salieron al patio y recolectaron rizoma empon-empon que estaba enterrado. Cultivaba distintos tipos de rizoma: temu lawak, temu putih, jengibre, galangal, kunci, kencur, y cúrcuma. 

Ese fue el día en que mi madre se dio cuenta de que su madre nunca estuvo lejos de ella. Ese fue el día que pudo pasar más tiempo con su madre. Allí, en el patio. Allí, en la cocina. 

«Vamos a mandar estas a Ibu Darti, la señora que vive del otro lado del río. Kunyit asam para ella y sus hijas», dijo. Vertieron la tibia bebida de cúrcuma y tamarindo en un termo grande y, más tarde, mi abuela se lo entregó cuando iba de camino a la escuela. 

Con el tiempo, mi abuela recibía más pedidos de jamu. Toda la familia la ayudaba a preparar y repartir el jamu. El pequeño negocio duró apenas unos años, pero con eso se pagó la educación de mi madre, sus hermanas y su hermano.

Hoy, mi madre, a quien despidieron del trabajo justo unos días antes de escribir estas notas, cosecha cúrcuma y otras raíces. Prepara la bebida de cúrcuma y tamarindo en su cocina.
Esta tarde sonó mi teléfono, unos minutos después puse a hervir el resto de la cúrcuma rallada. Mi período terminó ayer.

«Ingka, ¿ya lavaste la cacerola donde herviste la cúrcuma? ¡Quedará amarilla para toda la vida si no la lavas de inmediato!»


  • *empon-empon: raíces como el jengibre, la cúrcuma, etc. Término derivado del vocablo javanés empu, que significa, alguien o algo que posee profundos conocimientos.

  • *jamu: elixir tradicional de Indonesia hecho con raíces, cortezas, flores, semillas, hojas y frutos.

  • *Yang ti: término javanés que significa «abuela», tomado del término eyang putri, la mujer a la que admiras.

  • *pasar: vocablo empleado para designar un mercado tradicional en indonesio.

 


«Feminist Movement» [Movimiento feminista]

Karina Tungari (@_katung_),Hamburgo, Alemania

Mientras más mujeres apoyen a otras mujeres, más rápido veremos el progreso. Juntas somos más fuertes y logramos todavía más impacto.

FR Mag - “Feminist Movement” by Karina Tungari
Karina Tungari, Hamburg, Germany  (@_katung_)

 


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