AWID es un organización feminista internacional de membresía, que brinda apoyo a los movimientos que trabajan para lograr la justicia de género y los derechos de las mujeres en todo el mundo.

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© Adolfo Lujan | Flickr (CC BY-NC-ND 2.0) - modified

"Ashawo Work na Work": Cómo lxs jóvenes feministas de Ghana están haciendo realidad los futuros feministas

Fatima B. Derby, Accra, Ghana

En 2017, la campaña de AWID #PracticaSolidaridad destacó cómo lxs jóvenes feministas podían construir un futuro feminista apoyándose mutuamente, participando en conversaciones interregionales entre ellxs, marchando en solidaridad con otrxs activistas y abriendo canales de colaboración entre los movimientos.  En la práctica, la solidaridad feminista y la acción colectiva requieren, en primer lugar, que comprendamos y reconozcamos que nuestras experiencias, aunque similares en algunos aspectos, también son únicas y distintas en otros.  Nuestras identidades diferenciales, tales como nuestro género, raza, clase social, religión, etnia, orientación sexual, capacidad o discapacidad, influyen en cómo nos tratan los sistemas de opresión. El reconocimiento de estas diferentes experiencias es lo nos ayuda a identificar los puntos en común, así como la acción dentro de nuestros movimientos. Esta comprensión de la solidaridad es clave en el activismo y la organización feministas.

Maame Akua Kyerewaa Marfo es una de las organizadoras del Colectivo Feminista Joven, un grupo feminista con sede en Accra que se define por su compromiso de continuar con la potencia extraordinaria de sus antepasadxs feministas. Para Maame, la práctica de la solidaridad se convierte en una realidad feminista cuando toma la decisión consciente de incluir y hacer de las mujeres con distintos orígenes e historias el foco de su activismo y acción organizativa. 

Y comenta: "La solidaridad feminista es estar al lado de todas las personas que existen en los distintos márgenes de la sociedad, incluso cuando sus experiencias son diferentes a las mías".

bell hooks nos dice que "La solidaridad no es lo mismo que el apoyo. Para poder experimentar la solidaridad, debemos tener una comunidad de intereses comunes, compartir creencias y metas alrededor de las cuales poder unirnos, para construir sororidad. El apoyo puede ser algo ocasional. Puede darse y retirarse con la misma facilidad. La solidaridad requiere de un compromiso continuo y sostenido".

En abril de 2019, la furia se apoderó de las cuentas de Twitter de Nigeria al conocerse la noticia de la detención ilegal de más de 100 mujeres por sospecha de trabajo sexual. Las detenciones, que hoy se conocen como la Redada de la Policía de Abuja, fueron realizadas por el grupo de trabajo conjunto de la Administración del Territorio Capital Federal (FCTA, por sus siglas en inglés) y el Cuerpo de Policía de Nigeria. Las mujeres fueron detenidas en calles, restaurantes, clubes y salones,  acusadas de ser trabajadoras sexuales y sometidas a extorsión por parte de la policía. A muchas de estas mujeres se les pidió que pagaran una multa de 8 dólares (N3.000) o de lo contrario tendrían que cumplir con una condena de un mes de prisión. Ocho dólares pueden parecer una pequeña cantidad para algunas personas, pero, en un país donde el salario mínimo es de unos 3 dólares al día, es una cantidad significativa para muchas personas. Las mujeres que no pudieron pagar las multas fueron agredidas sexualmente por la policía.

La redada de la policía de Abuja y la detención ilegal de mujeres bajo sospecha de estar ejerciendo trabajo sexual muestran a qué punto el estigma del trabajo sexual está enraizado en nuestras sociedades e instituciones. Las mujeres que eligen vivir libremente, vestirse como quieren, ir a donde prefieran y en el momento que lo deseen son consideradas a menudo como  “depravadas sexuales”. Y el estigma asociado con la desviación sexual expone a las mujeres a mayores riesgos de violencia. Desafortunadamente, la policía que supuestamente debería proteger a las mujeres se convierte en embajadora de la violencia estatal. Tras la redada, las organizaciones por los derechos de las mujeres y las feministas africanas que viven en África y en la diáspora utilizaron las redes sociales para expresar su ira y frustración por la opresión institucionalizada de las mujeres. Fruto de estas conversaciones, #SayHerNameNigeria (Diga Su Nombre Nigeria) – una adaptación del movimiento Say Her Name (Diga su Nombre) – fue acuñado por la feminista nigeriana Angel Nduka-Nwosu. El movimiento Say Her Name, según explica en su Declaración de Misión, es un "movimiento que denuncia la violencia policial contra las mujeres, niñas y femmes negras y que exige que sus historias se integren en los llamamientos a la justicia, las respuestas políticas contra la violencia policial y las representaciones mediáticas sobre la brutalidad policial".

La primera vez que escuché la noticia sobre la redada de la policía de Abuja, me horroricé y me enfurecí. Sabía que tenía que hacer algo, así que me puse en contacto con algunas feministas nigerianas y les pregunté cómo podía ayudar. Me agregaron a un grupo organizador de Whatsapp desde el cual se estaba planeando protestar en Lagos y en Abuja. Me ofrecí como voluntaria para organizar una marcha de solidaridad en Accra, que fue aceptada de inmediato. Me puse en contacto con otrxs jóvenes feministas en Accra, incluyendo lxs compañerxs del Colectivo de Jóvenes Feministas y comenzamos a organizar una marcha de solidaridad.

Como Maame, Jessica Armooh forma parte del Colectivo de Jóvenes Feministas de Accra. Las innumerables experiencias de acoso sexual que había sufrido por parte de agentes de la policía en los puestos de control de carreteras, le dieron motivos suficientes para marchar en solidaridad con el Movimiento Say Her Name de Nigeria. Contaba que "la redada de la policía de Abuja puso de manifiesto que las cosas están muy mal para las mujeres, especialmente, para las mujeres solteras con las que interactúan estos agentes de policía. Sin embargo, también fue estupendo saber que, como mujeres, nos solidarizamos unas con otras, nos defendemos y abogamos por las demás".

Organizar y marchar fue una experiencia muy intensa y aterradora para mí. Movilizar a la gente para protestar contra la violencia policial significó también lidiar con la policía de Ghana. Contacté a la Policía de Ghana para notificarles de nuestra propuesta de marcha y me invitaron a la Jefatura Regional de Policía de Accra para responder algunas preguntas sobre la marcha, sus organizadorxs y participantes. Después de asegurarles que se trataba de una marcha pacífica y que no éramos una "organización terrorista", me informaron sobre el procedimiento para obtener una escolta policial para la marcha.

Aunque estaba un poco asustada y preocupada por mi seguridad, mi compromiso de estar junto a otras mujeres para exigir justicia me dio el valor que necesitaba.

A pesar de la inquietud que me generó la marcha, fue una experiencia empoderadora para Nana Akosua Hanson, una joven feminista ghanesa y la directora de Drama Queens (Reinas del Drama)– una organización de teatro político que emplea las artes para el activismo por los derechos humanos.  Antes de ese día, Nana Akosua nunca había participado en una protesta. Dice que fue una experiencia liberadora. En ese momento, sintió el poder del movimiento con más fuerza -al formar parte de la mayor marcha de mujeres en el Reino Unido y en diferentes ciudades de Nigeria.

"La marcha de solidaridad me enseñó cómo se manifiesta la solidaridad feminista : reuniendo a feministas de diferentes continentes, en el espacio virtual y en las calles de Accra, por la liberación de las trabajadoras sexuales que habían sido tratadas brutalmente por la policía e ignoradas por sus dirigentes".

Para Nana Yaa Konadu Agyepong, joven escritora feminista ghanesa, marchar por las calles de Accra y oponerse enérgicamente a la violencia estatal contra las mujeres fue una experiencia catárquica. Ella es consciente de que los sistemas de opresión tienen mucho en común entre ellos, independientemente del país en el que existan. "En Ghana también existen instancias en que la fuerza policial actúa de forma violenta con las mujeres. Nuestra protesta fue por las mujeres de Abuja, pero también por todo lo que no se les permite a las mujeres por ser mujeres; ya sea porque están yendo a un club o trabajando en Abuja o conduciendo en Accra".

Esta adaptación transcontinental del lenguaje y las acciones de resistencia dicen mucho sobre las similitudes de las experiencias de las mujeres negras en todo el mundo con respecto al patriarcado, la raza y otras formas de violencia estructural. 

Nuestras luchas están conectadas -el principio central de la campaña #PracticaSolidaridad se ha convertido en una realidad feminista. Y esta realidad feminista es una fuente de esperanza para Nana Yaa.

"Tenemos un largo camino por recorrer. Contamos con algunos progresos. Soy consciente de que es la fuerza colectiva de los esfuerzos individuales lo que nos conseguirá la libertad.

Marchar hacia el Alto Comisionado de Nigeria en Accra, cantando a viva voz "Ashawo work na work" fue liberador. Nos ayudó a afirmar nuestra agencia y nos brindó el poder y la confianza para hacer frente a la opresión del Estado. Para mí, ese fue un futuro feminista que se materializó en nuestro momento presente.

 


«Let it Grow» [Déjalo crecer] 

Gucora Andu (@gucora.andu), Nairobi, Kenia

Una mujer negra con los brazos en alto, despreocupada por sus axilas tupidas al descubierto. En muchas sociedades, el vello de las axilas en las mujeres es tabú, mientras los hombres no enfrentan esa vigilancia. La idea de que no afeitarse puede ser una opción es un importante paso para replantear este asunto. 

“Let it Grow” by Gucora Andu
Gucora Andu (@gucora.andu)

 


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