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Entendiendo bien las cosas: El dinero importa

Una entrevista a Ireen Dubel, Coordinadora del Programa de Género, Mujeres y Desarrollo en el Instituto Humanista para la Cooperación con los Países en Desarrollo (Hivos). Ella presentó una ponencia denominada 'El dinero realmente importa' durante una Mesa Redonda de Alto Nivel en la sesión de este año de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer. Por Kathambi Kinoti

AWID: A Hivos se le reconoce como un socio confiable y de largo plazo de
las organizaciones de mujeres. ¿Cuáles políticas o prácticas internas han
asegurado que la igualdad de género continúe siendo una prioridad para
ustedes?

IREEN DUBEL: En los últimos veinte años hemos aprendido varias lecciones
importantísimas. Fue hace veinte años que Hivos desarrolló su primera
política sobre género, y admitimos que se hizo relativamente tarde. Lo que
nos ayudó a ponerla en marcha fue que Hivos y otras agencias donantes
holandesas tuvieron por una evaluación comparativa que fue una especie de
revisión por pares. Esta evaluación crítica fue muy importante. A partir de
la revisión se hizo evidente que Hivos no estaba desempeñándose muy bien en
comparación con organizaciones colegas. Esto nos ayudó a establecer la
agenda para la gerencia y a percatarnos de que nuestro desempeño era
inferior. Además, una nueva generación de personal, con antecedentes
feministas y activa en el movimiento de mujeres en Holanda, estaba
incorporándose a la organización y colocó los intereses y derechos de las
mujeres en la agenda al interior mismo de Hivos. En la gerencia nos dimos
cuenta que debíamos desarrollar una política organizacional en materia de
género y para poder hacerlo necesitábamos dedicarle tiempo del personal. De
esta manera, a una persona se le asignó tiempo específico para coordinar el
proceso de formulación de la política, asegurar la implementación y crear
una base de apoyo dentro de la organización. Ayudó mucho el hecho de que en
aquellos tiempos Hivos tenía un director muy dedicado a quien le interesaba
no sólo instituir una política sino también llevarla a la práctica a través
de estrategias operativas. Él reconoció el vínculo entre el objetivo general
de nuestra organización - fortalecer a la sociedad civil, los derechos
humanos y la democratización, así como erradicar la pobreza - y la
importancia de mejorar la posición de las mujeres. Las mujeres constituyen
la mayoría de las personas pobres, son las principales proveedoras del
bienestar de sus familias y en años más recientes, con la llegada del
VIH/sida, son más vulnerables a la infección. En suma, las mujeres son el
motor del desarrollo y si ellas no gozan de igualdad de derechos y
oportunidades no es posible alcanzar el desarrollo sostenible ni una
cultura de respeto a los derechos humanos, incluidos los derechos de las
mujeres.

También fue importante, para quienes estábamos dentro de la organización,
no sólo definir una política, sino además desarrollar estrategias concretas
para su implementación. Así que definimos metas a través de las cuales
aseguramos que por lo menos el quince por ciento de nuestro presupuesto sea
reservado específicamente para las organizaciones de mujeres. En verdad
tomamos muy en serio la estrategia combinada de la Plataforma de Acción de
Beijing. Por un lado, tenemos una estrategia de apoyo directo a
organizaciones de mujeres y feministas que promueven la agenda y de los
derechos de las mujeres y, por el otro, en todas las demás áreas
programáticas de Hivos integramos perspectivas de igualdad de género y
programas específicos dirigidos a mujeres. Implementamos la ahora infame
estrategia de transversalización de la perspectiva de género, pero tuvimos
éxito porque contábamos con metas y las hicimos operativas dentro del
quehacer central de la organización. Todas las organizaciones que solicitan
fondos son evaluadas a partir de un marco integrado que se basa en claros
indicadores de género. Hoy día es responsabilidad de todos evaluar a sus
socios de acuerdo a esos criterios. También es un instrumento para
monitorear la calidad del trabajo de género de todas las organizaciones
socias. Por lo tanto, contar con herramientas prácticas es sumamente
importante. También lo es organizar sesiones para intercambiar
conocimientos en torno a la igualdad de género a fin de crear una base de
apoyo entre todo el personal. De esta manera, a todas las personas de la
organización se las dota de instrumentos concretos con los cuales puedan
trabajar, en lugar de asumir que es responsabilidad de cada una, ya que
esto suele traducirse en que no sea responsabilidad de nadie.

Con el paso de los años hemos aprendido que nunca debemos dar por sentada
la agenda de la igualdad de género. Constantemente tenemos que trabajar en
renovar nuestro compromiso hacia ella. También se ha hecho evidente que
crear y mantener este compromiso dependen de un grupo de personas muy
dedicadas dentro de la organización. Por ejemplo, mis colegas y yo que
conformamos el equipo de género dentro de Hivos siempre estamos pugnando
por la agenda a fin de nutrir y sostener esa base de apoyo.

Otra lección es que es necesario que haya compromiso a los niveles más
altos de liderazgo y gerencia de la organización. Lo que resulta crucial no
es sólo el compromiso al nivel más alto de liderazgo, sino también el de los
mandos medios. Una organización puede ser dirigida por una persona perfecta,
pero en muchas organizaciones las decisiones relacionadas con la
implementación se toman a un nivel mucho más descentralizado. Por ejemplo,
en el caso de un donante bilateral grande, no todas las decisiones se
adoptan en la sede. También se toman en sus embajadas y puede ser que sea
en éstas donde no hay compromiso. De manera que siempre debe existir ese
compromiso a los niveles donde se toman las decisiones más importantes, en
particular las relativas al financiamiento, y aquí estoy hablando como
representante de una agencia donante.

Una organización debe tener una política explícita sobre género y
empoderamiento de las mujeres, y esa política tiene que estar vinculada al
objetivo general de la organización, pero también debe ser capaz de
establecer vínculos con los otros sectores en que la organización está
trabajando. Así, por ejemplo, si estás trabajando en el campo de la
producción sostenible, es necesario que hagas la conexión con los asuntos
relativos a la igualdad de género en ese campo. Luego debe haber
responsabilidad por la transversalización de la perspectiva de género y esa
responsabilidad debería ser compartida y apropiada por toda la organización.
Es preferible que en cada unidad importante donde se adoptan decisiones
organizacionales haya una persona que sea responsable específicamente por
la transversalización de la perspectiva de género. Una organización
necesita contar con experticia interna en materia de género. Antes se
asumía que bastaba con que en la organización hubiera una persona
especialista en género, pero ya no es así. El mundo es complejo y los
problemas son complejos. En mi organización, por ejemplo, trabajamos en el
campo de las microfinanzas y el desarrollo empresarial, por lo que en esa
área necesitamos experticia en género. El campo de las tecnologías de la
información y la comunicación (TIC) y los medios de difusión requiere un
tipo diferente de experticia en género, como también lo necesitan el área
de VIH/sida y otras. Por lo tanto, la base de conocimientos sobre género
debe ser suficiente para los distintos campos de operación.

Es crucial tener influencia, así como contar con recursos humanos y
financieros. También es vital revisar y evaluar regularmente el desempeño
de la organización en materia de género. En Hivos, lo que nos ha funcionado
es que más o menos cada cuatro años hemos tenido un evento sobre género que
abarca a toda la organización. Podría ser una evaluación externa, un
proceso de evaluación interna, lo que es muy bueno porque hace que la gente
se apropie del asunto; pero también puede ser un festival o una campaña
acerca del género. Lo importante es que este acontecimiento lleve a todas
las personas de la organización a centrarse de nuevo en la agenda de la
igualdad de género y los derechos de las mujeres. Esto ayuda a nutrir la
necesidad de un constante apoyo a la agenda. Algo más que siempre ha sido
importante para mí y otras defensoras de la igualdad de género dentro de
las grandes instituciones es mantener contactos y relaciones con aliadas/os
fuera de la organización. En mi caso, tengo estos contactos y vínculos con
mujeres activistas del Hemisferio Sur, como también en Holanda, quienes me
mantienen centrada en lo que se refiere a los asuntos. Además es importante
tener y mantener aliadas/os dentro del gobierno y las organizaciones colegas
a fin de compartir y generar conocimientos, para luego utilizarlos en forma
estratégica.

AWID: El tema de la sesión de este año de la Comisión de la Condición
Jurídica y Social de la Mujer (CSW, por sus siglas en inglés) fue
"Financiación para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las
Mujeres". En tu opinión, ¿cuáles fueron algunos de los puntos
sobresalientes o asuntos importantes que surgieron de la reunión,
particularmente en cuanto a lo que los donantes necesitan hacer o en lo que
deben empezar a pensar?

ID: Debo admitir que, para mí, el resultado final de la sesión de este año
de la CSW fue muy desalentador. Ha habido un retroceso en lo concerniente
al lenguaje acordado con anterioridad en la Plataforma de Acción de Beijing
(PAB), especialmente en el área de derechos y salud sexuales y
reproductivos. No han sido adecuados los recursos financieros para la plena
implementación de la PAB que fue adoptada en 1995. La PAB ya había declarado
que los recursos financieros para el adelanto de las mujeres eran
insuficientes. Sin embargo, en esta última sesión de la CSW no se
expresaron nuevos compromisos financieros adicionales concretos. Además,
habíamos esperado una diversidad de mecanismos de financiación en todos los
niveles:

a. Primero, los mecanismos para la infraestructura de la igualdad de género
dentro de las Naciones Unidas y la reforma de esa infraestructura.

b. Secundo, para un mayor financiamiento a nivel gubernamental a fin de
incrementar la fortaleza y las capacidades de las maquinarias de mujeres. A
nivel nacional, la posición del Ministerio de la Mujer suele ser inferior
sobre todo a la del Ministerio de Finanzas, que con frecuencia es el órgano
donde se adoptan las principales decisiones presupuestarias. No se han dado
los compromisos para incrementar el financiamiento.

c. Y tercero, en un área muy cercana al campo de trabajo de Hivos, no se
llegó a nuevos acuerdos ni compromisos financieros acerca de cómo apoyar a
las organizaciones de la sociedad civil (OSC) y, más importante aun, a las
organizaciones de mujeres que son las principales impulsoras de la agenda
de la igualdad de género y los derechos de las mujeres. Ello a pesar de
que, como lo han demostrado la investigación de AWID '¿Dónde está el dinero
para los derechos de las mujeres?'[1] y las evaluaciones que agencias
bilaterales han llevado a cabo, el acceso a fondos por parte de las OSC y
las organizaciones de mujeres en el Hemisferio Sur de hecho se ha estado
reduciendo debido a los cambios en la manera en que se desembolsa la ayuda.
Hubo una fuerte batalla política acerca del lenguaje de las Conclusiones
Acordadas y el efecto de ello fue que un párrafo propuesto respecto a
incorporar la igualdad de género como valor central en las Nuevas
Modalidades de Ayuda se diluyó a 'integrar una perspectiva de género en las
modalidades de ayuda'. Esto no equivale a asegurar la igualdad de género.

AWID: Entonces, ¿cuál es el rumbo a seguir?

ID: Las organizaciones de mujeres deben trabajar en alianza con donantes
que sí brindan apoyo. Hay varias organizaciones no gubernamentales
internacionales y algunos donantes bilaterales, específicamente los Países
Bajos y naciones nórdicas, que han expresado la necesidad de destinar más
recursos al trabajo por la igualdad de género. Es necesario que las
organizaciones de mujeres hagan uso de estas oportunidades y busquen apoyo
cabildeando ante otras agencias bilaterales. También hay otros procesos
dentro de la agenda de la eficacia de la ayuda en los cuales las
organizaciones de mujeres deberían hacer sentir su presencia. Éstos
incluyen el Tercer Foro de Alto Nivel sobre la Eficacia de la Ayuda, que
tendrá lugar en Accra en septiembre de este año, y la Conferencia
Internacional de Seguimiento (de las Naciones Unidas) sobre la Financiación
para el Desarrollo, a realizarse en Doha a finales de noviembre con el fin
de examinar la aplicación del Consenso de Monterrey. Las organizaciones de
mujeres también deberían, entre ellas mismas, reflexionar de manera crítica
en torno a las estrategias que han empleado en el pasado y cuán efectivas
han sido éstas. Es importante que las organizaciones piensen en cómo
podrían trabajar juntas a fin de incrementar el acceso a los recursos para
los derechos de las mujeres en general. A nivel global, los países ricos
han dicho que sí quieren aumentar los volúmenes de la ayuda. Esto es parte
tanto de la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda como del
Consenso de Monterrey. En principio, los países donantes se han
comprometido a incrementar los niveles de la Ayuda Oficial al Desarrollo.
Las mujeres tienen que luchar para que una mayor porción de esa ayuda
incrementada llegue a sus manos, y ello requiere de una diversidad de
mecanismos de financiación. No debería ocurrir que se canalicen enormes
cantidades de dinero sólo a agencias grandes de una manera rápida y menos
costosa. Sabemos que existe la necesidad de que se desembolsen montos más
pequeños de fondos a las organizaciones, como también la de un
financiamiento central a más largo plazo que sea seguro. Es esto en lo que
debemos seguir trabajando.

AWID: Obviamente, asegurar mayores recursos para la igualdad de género
requiere de colaboración multisectorial. ¿Cuánta influencia tienen las
organizaciones no gubernamentales internacionales (ONGI), como Hivos, sobre
la comunidad donante más amplia?

ID: Depende de quiénes apoyen a una ONGI particular. Muchas ONGI sí tienen
alcance nacional en los lugares donde iniciaron, ya sea en el Reino Unido,
Canadá, los Países Bajos o Dinamarca. En sus propios países, las ONGI
tienen cierto grado de influencia. A menudo son socias de sus respectivos
gobiernos y reciben financiamiento directo de éstos, pero también
participan en diálogos políticos con sus gobiernos en cuanto a cooperación
internacional, comercio y políticas internacionales. De modo que existen
oportunidades políticas para que las ONGI presionen a sus propios gobiernos
a cumplir los compromisos que han contraído en relación, por ejemplo, a la
PAB, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y los Objetivos de Desarrollo del
Milenio. Las ONGI deben enfatizar que el cumplimiento de esos compromisos
requiere de recursos. En los Países Bajos hemos tenido bastante éxito
trabajando conjuntamente con otras organizaciones. Creamos una coalición de
45 organizaciones no gubernamentales y elaboramos el informe sombra para
Beijing+10, que fue muy crítico respecto a la manera en que la igualdad de
género había salido de la agenda del gobierno holandés. Por supuesto, la
acción que se emprenda depende del contexto político. Tuvimos la suerte de
que recientemente hubo cambio de gobierno y en la actualidad tenemos un
Ministro de Cooperación al Desarrollo que ha incluido los asuntos de los
derechos de las mujeres entre sus cuatro prioridades. Por lo tanto,
nuestras acciones de colaboración han tenido impacto. Además, las ONGI
forman parte de redes más extensas y algunas de ellas trabajan en el área
de cabildeo dentro de la Unión Europea u otros organismos regionales. Las
organizaciones en el Norte y el Sur pueden también colaborar entre sí y
utilizar las capacidades y conocimientos de unas y otras para impulsar
juntas la misma agenda.

AWID: Hivos convocó a una conferencia de ONGI en 2006. ¿Cuál fue el
propósito de ésta?

ID: Fue una reunión que organizamos conjuntamente con AWID para ONGI
donantes principalmente del Hemisferio Norte. Estaba a punto de ser
publicado el segundo informe de la serie 'Fináncialas' de AWID,[2] el cual
evidenció que algunas de las ONGI del Norte que en el pasado habían apoyado
a las organizaciones de mujeres de hecho habían reducido su apoyo. Invitamos
a varias ONGI a reunirse para discutir las posibilidades de incrementar de
nuevo su trabajo en materia de igualdad de género. Pienso que en varios
casos esto está ocurriendo. Sé que algunas ONGI holandesas están
desarrollando nuevas políticas e intentando ampliar su cartera de
organizaciones de mujeres, y creo que eso también está sucediendo en varias
otras ONGI europeas.

AWID: La fatiga relacionada con el trabajo de género es uno de los retos
que enfrentan las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres
en lo concerniente al acceso a los recursos. ¿Cómo se puede superar esto?

ID: Ésa es una gran pregunta y también una cuestión de claridad. Podría ser
que esa fatiga sea un mito. Estamos trabajando en encarar nociones de
desigualdad profundamente arraigadas. No es algo que pueda lograrse con
soluciones rápidas y técnicas. Se trata de siglos de mentalidades y formas
de conducta muy asentadas. Requiere de cambios que fundamentalmente afecten
a la sociedad entera, por lo que en realidad es un trabajo a largo plazo. En
Holanda tomó más de una generación cambiar la actitud que decía que las
mujeres sólo podían ser amas de casa y no podían salir del hogar para
buscar un empleo remunerado. No podemos esperar cambios en un tiempo muy
corto. El mundo de la cooperación internacional tiende a tener poca memoria
y marcos de tiempo sumamente cortos. Es ridículo pensar que podemos
solucionar los problemas dentro de un ciclo de proyectos de cuatro años.

Sin embargo, sí creo que hay una renuencia adicional a abordar la igualdad
de género. Los problemas del medio ambiente han existido por mucho tiempo y
no ha habido fatiga debido a ellos. Pero en lo que concierne a la igualdad
de género hay un sentimiento de que ya se ha escuchado suficiente de las
mujeres y es necesario pasar a otras cuestiones. Creo que los asuntos de la
desigualdad de género tienen que ver intrínsecamente con las propias
personas, con hombres y mujeres individuales, con cómo vivimos y nos
comportamos. Quizás sea ésa la razón por la cual ocurre la fatiga
relacionada con el trabajo de género: porque la gente no quiere verse
confrontada con estos asuntos personales.

AWID: En conclusión, basándonos en el resultado de la sesión de este año de
la CSW, ¿qué es lo que los donantes deben entender?

ID: No necesitamos documentos extensos y tampoco precisamos muchas palabras
en las Conclusiones Acordadas. Ya hay demasiados de ambos. Las Conclusiones
Acordadas este año en la CSW se centran muy detalladamente en una
diversidad de asuntos. Ahora necesitamos acción. Requerimos voluntad
política para implementar los buenos documentos, el lenguaje y los
compromisos que ya están sobre la mesa, y esto necesita, muy sencillamente,
que se invierta en la agenda de la igualdad de género y el empoderamiento de
las mujeres. Ello, a su vez, requiere de recursos humanos y financieros y de
experticia. Podemos demostrar que se han logrado resultados cuando las
organizaciones de mujeres han estado bien financiadas. El trabajo de las
organizaciones de mujeres debe continuar y expandirse.

Notas:
[1] Los informes de esta investigación pueden ser descargados en
http://www.awid.org/go.php?cid=460 (español) y
http://www.awid.org/go.php?cid=427 (inglés).
[2] Ver nota 1.

Licencia del artículo: Creative Commons - Titular de la Licencia de artículo: AWID

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